El manual de una politóloga y jurista para combatir la ideología ultra en la era TikTok: “La gente joven busca respuestas y la ultraderecha ha sabido encontrar el caldo de cultivo perfecto”

La politóloga, jurista y creadora de contenido Adriana Hest publica ‘La ultraderecha contra la verdad’, un argumentario con los 50 mitos más repetidos del discurso de la extrema derecha

Adriana Hest publica 'La ultraderecha contra la verdad'. (Cedidas)

Es una fiebre que lleva años instalándose en el mundo. En España es ya una realidad. El termómetro es la calle, son los jóvenes, se ve en las redes sociales y también lo dictan las encuestas electorales —ya plausibles tras la primera tanda de elecciones autonómicas celebradas en los últimos meses—. Y no es que los jóvenes sean cada vez más de derechas, que también, sino que hay que sumarle un cambio profundo en la forma de informarse: cada vez se apuesta menos por los medios tradicionales y más por las plataformas.

El 44% de las personas de entre 18 y 24 años reconocen que las plataformas de vídeo son su principal fuente de noticias, según datos del último estudio Digital News Report del Instituto Reuters y la Universidad de Oxford, publicado a finales del año pasado. El problema no solo son las nuevas dinámicas de consumo, sino también unas plataformas cada vez más escoradas a la derecha y la ultraderecha.

Adriana Hest (Madrid, 2000) se dedica precisamente a luchar contra esto. Tras conocer de primera mano cómo la desinformación y los bulos campan a sus anchas en redes, esta politóloga y jurista de profesión —con un máster en seguridad internacional— empezó hace tres años a publicar contenido en TikTok, coincidiendo con las últimas elecciones generales en 2023. “Me quedé muy sorprendida porque igual estaba hablando de derechos humanos básicos y la gente superenfadada”, recuerda. Más de 200.000 seguidores después, este pasado mes de febrero publicó La ultraderecha contra la verdad: 50 argumentos políticos para vencer el odio (Grou), un libro con un objetivo claro: desmontar los mitos que “infestan los parlamentos, las redes, los platós y los debates cotidianos”. Todo a través de datos, rigor y una buena dosis de ironía.

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Portada de 'La ultraderecha contra la verdad' (Grou)

El libro surgió, precisamente, de una carpeta que tenía en la aplicación china donde desmontaba bulos de la ultraderecha. La editorial GROU, perteneciente a Penguin Random House, contactó con ella para escribirlo, pero al principio no salió bien. “Salió algo muy denso, muy politólogo, y decidimos adaptarlo al lenguaje de redes: más directo, más corto y, sobre todo, útil”, cuenta por teléfono a Infobae.

Así, entre el argumentario, que destaca frases tan repetidas como “las elecciones están manipuladas”, “los inmigrantes viven de paguitas” o que “nos quitan el trabajo”, Hest (de nacimiento Huedo) asegura que lo que más le sorprende es “lo fácil” que es desmontar estos bulos con fuentes oficiales. “Tenemos un problema a la hora de comunicar la verdad. La desinformación está bastante instalada en la sociedad”, apunta.

Por eso mismo, la politóloga asegura que en la actualidad “se simplifican muchísimo” los argumentos, y apunta directamente a conceptos como la migración. “Parece que son el problema de absolutamente todo. Con el tema de la vivienda, lo veo en amigos que, en vez de analizar de dónde viene el problema o cuál es su origen, simplemente dicen que la culpa es de la inmigración”, afirma, mientras apunta a la influencia de las redes sociales. “Ahora no soportamos ver vídeos de más de un minuto. A veces tengo que explicar temas como el conflicto de Irán en ese tiempo, y da mucha rabia tener que hacerlo así, pero si no, la gente no lo ve”.

Los jóvenes no encuentran respuestas en el bipartidismo: sí en la ultraderecha

Hablar de redes sociales es hablar de ultraderecha. Ambas han encontrado su gallina de los huevos de oro de una forma coetánea. “No podemos entender el auge de la ultraderecha sin las redes sociales”, dice, y apunta a que se ve en los perfiles de ultraderecha institucionales, como Vox, quiénes son los que más seguidores tienen. “La utilizan para extender su discurso de odio e incluso noticias falsas. Se han creado pseudomedios de comunicación en redes sociales que no tienen ni periodistas y que se dedican a difundir información falsa o mal contada, pero que beneficia a la ultraderecha”, añade.

La pregunta del millón desde hace años es ¿por qué? “Las personas jóvenes nos encontramos con un futuro muy desesperanzador en todos los sentidos”, asevera, haciendo referencia al problema de la vivienda, al cambio climático y a una política que “no responde a los problemas de la gente”. “La gente joven busca respuestas y el bipartidismo no las ha dado. La ultraderecha ha sabido encontrar ahí el caldo de cultivo perfecto para llevar a esa gente a su terreno". Como apunta, ofrecen un discurso “muy básico, que da soluciones aunque no sean reales. Y creo que, en el contexto que vive la población, mucha gente acaba encontrando en ese discurso tan contundente, incluso autoritario, una respuesta”.

“No podemos entender el auge de la ultraderecha sin las redes sociales”

Además, no solo porque la politóloga trabajó cuatro meses en el Congreso de los Diputados el año pasado —lo dejó para seguir dedicándose a las redes—, asegura que el nivel discursivo que se estila le da “ganas de empezar a darme golpes contra la pared. Es una auténtica barbaridad”. “Estoy harta de decir que el Partido Popular debería volver a la derecha, a su conservadurismo, porque está en un punto totalmente trumpista. Siento que han perdido un poquito la cabeza y que tienen que volver a un punto demócrata. Ya no te estoy diciendo de derechas, un punto demócrata", asevera.

Un argumentario para combatir la ideología ultra

De esta forma, la autora plantea su debut como un libro de herramientas para poder argumentar. ”A todos nos ha pasado que en conversaciones con amigos o familia, te dicen algunas de estas barbaridades y te quedas en blanco o no sabes bien cómo abordarlas". ¿El libro tiene ideología? “Soy totalmente consciente de que se va a encuadrar en que es un libro para la izquierda, pero a mí me encantaría que se contemplara como algo que puede leer cualquier demócrata. Soy totalmente consciente de que se va a encuadrar en la izquierda, pero los temas son derechos humanos básicos y consensos que teníamos en la sociedad hasta hace poco; ahora son comunistas", reflexiona. Sin embargo, asume que “lamentablemente no va a ser así”. “También hay que seleccionar las batallas en las que queremos meternos. Hay gente con la que no se puede dialogar”.

Uno de los capítulos del libro está dedicado al feminismo, algo que sigue más vigente que nunca. En menos de tres meses de lo que llevamos de año, 14 mujeres han sido asesinadas a manos de sus parejas o exparejas. A esta cifra hay que sumarle la de tres menores, que se encuadran en la llamada violencia vicaria. “Por desgracia, a mí escribir este libro me parece horrible, porque significa que estamos volviendo a hablar de esto”, apunta. “Conceptos que teníamos en 2018 bastante claros, ahora tenemos que volver a explicar que merecemos igualdad. Es horrible, pero estamos en ese punto. Creo que vienen años muy complicados para este tema”.

Mujeres alzan la voz durante la manifestación del 8M para denunciar las desigualdades que aún persisten. Desde la precariedad económica hasta la amenaza de discursos de ultraderecha, exponen por qué el feminismo es más necesario que nunca.

Si la célebre frase “aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo” se ha repetido en los últimos años hasta la saciedad, Hest apunta que en el colegio no se estudia la política contemporánea y desde el franquismo hasta ahora, “las nociones que tenemos son bastante básicas”. "Yo comprendo que tengamos que estudiar toda la historia, pero tampoco podemos pasarnos toda nuestra vida estudiando el Paleolítico y que el franquismo lo pasemos por encima, ¿no? Porque luego pasa lo que pasa. Esa información la suples muchas veces en redes sociales y ahí nos encontramos un discurso de que el franquismo fue maravilloso y teníamos vivienda y se trabajaba muy bien. Caemos en una desinformación tremenda. Los poderes públicos deberían hacer algo", afirma.

Como apunta, la clave está en hacer “hincapié” en que la sociedad ha cambiado, está más polarizada, y anima a que los colegios enseñen correctamente la historia, a cómo informarse en la actualidad y a no caer en bulos y en noticias falsas. “Hemos visto en Estados Unidos cómo el gobierno de Trump ha ido a saco a por las universidades porque molesta. La gente intelectual molesta al fascismo y le ha molestado siempre. Así que yo creo que estamos en un punto en el cual las instituciones deben actuar”, finaliza.

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