El avión de combate europeo que puede adelantar al proyecto de España: Reino Unido e Italia acuerdan con Japón financiar tres meses del GCAP

La Agencia formada por los tres países ha adjudicado un contrato de 686 millones de libras esterlinas a Edgewing

Proyecto de caza GCAP, financiado por Reino Unido, Italia y Japón (BAE Systems)

La carrera por un nuevo caza producido en Europa vive un nuevo sprint por parte de uno de los competidores. La cooperación entre Reino Unido, Italia y Japón para desarrollar un caza de última generación alcanza un nuevo hito con la firma del primer contrato del Programa Global de Aviones de Combate (GCAP). La Agencia formada por los tres países ha adjudicado un contrato de 686 millones de libras esterlinas a Edgewing, la empresa conjunta creada para liderar el diseño y desarrollo del proyecto.

No obstante, también han puesto límite a la inversión. La financiación actual solo cubrirá los primeros tres meses de trabajo. El acuerdo busca acelerar el ritmo de ejecución y consolidar la colaboración trilateral en materia de defensa, de manera que poner una fecha final para hacer frente a los pagos puede agilizar los procesos de la compañía.

La colaboración trilateral responde a la necesidad de adaptarse a un contexto internacional en el que otras potencias, como Estados Unidos, China y Rusia, están modernizando o ampliando sus flotas de cazas de quinta generación. Japón lidera el desarrollo del futuro caza que sustituirá al F-2, cuya retirada está prevista para 2035, y considera esencial mantener la capacidad nacional de fabricación y actualización tecnológica para garantizar la superioridad aérea. A su vez, su avance puede chocar con el del FCAS, proyecto de España, Francia y Alemania, que no termina de materializarse por las discusiones sobre las competencias.

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Un avión A330 MRTT suministra combustible a un caza F-16 mediante su brazo de reabastecimiento (Airbus)

Colaboración entre Reino Unido, Italia y Japón

El GCAP, lanzado en 2022, representa un esfuerzo conjunto de los tres países para diseñar un avión de combate furtivo capaz de responder a las amenazas globales previstas a partir de 2040, con una entrada en servicio estimada para 2035. La Agencia GCAP coordina el programa en nombre de los gobiernos implicados y supervisa la inversión en actividades clave de ingeniería, así como la integración de tecnologías avanzadas como inteligencia artificial y fabricación digital.

El acuerdo entre BAE Systems (Reino Unido), Leonardo (Italia) y Japan Aircraft Industrial Enhancement Co Ltd (JAIEC) supuso el nacimiento de Edgewing, empresa en la que cada socio posee un 33,3%. Edgewing busca aprovechar las fortalezas tecnológicas y la experiencia industrial de las tres naciones. El director ejecutivo de Edgewing, Marco Zoff, destacó la rapidez con la que la organización ha crecido y atribuyó el avance a la solidez de la colaboración trilateral.

El programa se centra en la creación de empleos de alta cualificación y en el fortalecimiento de la base industrial de defensa en los países participantes. Más de 1.000 proveedores ya forman parte de la cadena de suministro de GCAP. La iniciativa también pretende incentivar la colaboración con pequeñas y medianas empresas, incluidas aquellas ajenas al sector de defensa tradicional.

Aviones de combate de la Fuerza Aérea turca despegaron desde diferentes bases para llevar a cabo con éxito un vuelo de entrenamiento sobre el Mar Negro. La misión forma parte de las actividades de preparación y coordinación aérea en la región.

Financiación temporal y retos para la continuidad

Aunque el contrato anunciado supone un paso relevante para la industria aeroespacial europea y japonesa, la financiación inicial solo cubre tres meses del proyecto. El presupuesto permitirá a Edgewing y a la Agencia GCAP centrarse en actividades prioritarias de diseño e ingeniería, pero la continuidad del desarrollo dependerá de futuras inversiones por parte de los gobiernos implicados.

El programa GCAP también contempla el desarrollo de sistemas asociados, como vehículos aéreos no tripulados, y la posibilidad de transferir tecnologías a otros países socios. El futuro del GCAP dependerá de la capacidad de los socios para asegurar la financiación necesaria más allá de la primera fase contractual, así como de la efectividad de la colaboración entre las industrias y los gobiernos de Reino Unido, Italia y Japón.

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