Vox acusa a Feijóo de liderar “ese clan gallego con prácticas de contrabandistas de ría” que intenta frenar su crecimiento

El secretario general de Vox envía una dura carta a la militancia en medio de la tensión con el PP por los acuerdos autonómicos

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El líder de Vox, Santiago Abascal, y el secretario general de la formación, Ignacio Garriga (Lorena Sopêna / Europa Press)
El líder de Vox, Santiago Abascal, y el secretario general de la formación, Ignacio Garriga (Lorena Sopêna / Europa Press)

Vox ha elevado varios grados la confrontación con el Partido Popular al acusar directamente a su dirección nacional de orquestar una campaña política y mediática contra la formación. Lo hace en una carta a la militancia firmada por su secretario general, Ignacio Garriga, en la que denuncia un “ataque brutal, calumnioso y miserable” y señala con nombres y apellidos a Alberto Núñez Feijóo y su núcleo duro.

La misiva, difundida tras días de informaciones sobre tensiones internas, salidas de dirigentes y polémicas en torno a las cuentas del partido, no se limita a una defensa genérica. Vox construye un relato cerrado: su crecimiento electoral habría provocado una reacción coordinada para frenar su avance.

“Después de los extraordinarios resultados obtenidos […] ha llegado el ataque brutal, calumnioso y miserable que estamos sufriendo. No es extraño”, arranca el texto, que sitúa el origen de esa ofensiva en “muchos interesados, no solo en la política, en que Vox no continúe creciendo”.

“Clan gallego” y “prácticas de contrabandistas de ría”

El punto de mayor tensión llega cuando Garriga identifica de forma explícita a los responsables. “Todo este brutal ataque […] tiene un único origen”, sostiene, para añadir a continuación: “no es otro que la dirección actual del Partido Popular. En concreto, el señor Núñez Feijóo, su asesora, Mar Sánchez, y el secretario general de su partido, Miguel Tellado”.

La carta da un paso más allá en el tono al describir a ese entorno como “ese clan gallego con prácticas de contrabandistas de ría”, al que acusa de haber “contactado con arribistas y despechados para poner en marcha la maquinaria mediática contra el tercer partido de España”.

No es una expresión menor ni retórica: introduce un elemento de deslegitimación política directa en pleno proceso de negociación entre ambos partidos para la formación de gobiernos autonómicos. De hecho, Vox contrapone esta actuación con la etapa de Pablo Casado, de quien afirma que “ya lo intentó en su momento”, aunque —añade— “de una forma más honorable”.

El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo (Europa Press)
El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo (Europa Press)

La dureza del ataque convive, sin embargo, con un matiz relevante. Garriga distingue entre la dirección nacional del PP y sus dirigentes territoriales. “La mayoría de los ‘barones’ del PP no han contribuido al ataque mafioso”, afirma, y reconoce que con ellos “es posible llegar a acuerdos”, lo que mantiene abierta la puerta a pactos en comunidades como Extremadura o Aragón.

Defensa cerrada ante las acusaciones

La carta dedica buena parte de su contenido a desmontar las informaciones publicadas en los últimos días. Vox asegura que sus cuentas son “tan cristalinas que ni siquiera con todo el poder del aparato del sanchismo han conseguido montar ningún caso”.

En ese contexto, el texto enumera lo que califica como “auténticos disparates”: desde la afirmación de que el presidente del partido “se ha embolsado dos millones de euros de Disenso” hasta supuestos vínculos con el ‘caso Koldo’ o pagos “millonarios” a asesores. “Barbaridades y mentiras”, resume Garriga.

El dirigente atribuye parte de estas informaciones a antiguos miembros de Vox que abandonaron el partido “en los momentos más difíciles” y que ahora, con mejores expectativas electorales, reaparecen “con un desvergonzado ‘¿qué hay de lo mío?’”.

Frente a ello, reivindica los mecanismos internos de control: “Las únicas irregularidades […] han sido descubiertas gracias a nuestros mecanismos” y sus responsables “han sido expulsados y denunciados”. Y anuncia una respuesta judicial: el partido, asegura, “ya está poniendo las correspondientes demandas y querellas”.

El objetivo sería silenciar a Vox

Más allá de la defensa, la carta articula una tesis política sobre el sentido de la ofensiva. “Los objetivos […] no son otros que conseguir que Vox tenga que defenderse de las mil insidias”, escribe Garriga, “y no pueda seguir lanzando su mensaje”.

Ese mensaje incluye, según detalla, cuestiones como “la vivienda inaccesible”, “la sanidad colapsada”, “los impuestos abusivos” o “la corrupción que arruina y mata”. Y, de forma destacada, la inmigración, definida en el texto como “invasión migratoria” que “también arruina y mata”.

La conclusión operativa es un llamamiento a la militancia: “Salgamos a la calle y a las redes”, pide Garriga, instando a evitar “el debate fangoso de corruptos y embusteros” y a centrarse en la acción política.

El exportavoz parlamentario de Vox Iván Espinosa de los Monteros ha anunciado este jueves que la formación presidida por Santiago Abascal le abrió un expediente para expulsarle del partido y que lo hizo el mismo día que el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, convocó las elecciones. (Fuente: europa press/congreso/vox)

El PP rebaja el choque

Desde el Partido Popular, la respuesta ha sido contenida y medida. Fuentes de la dirección nacional consultadas por Artículo 14 han evitado entrar en el cuerpo a cuerpo y han optado por rebajar la tensión: “Dos no pelean si uno no quiere, y nosotros no queremos”.

Los populares rechazan estar detrás de ese supuesto “ataque” y marcan distancias con la estrategia de Vox. “No responderemos a los ataques ni amplificaremos sus líos”, aseguran, insistiendo en que su adversario político es el Gobierno de Pedro Sánchez.

Al mismo tiempo, en Génova interpretan la carta como un movimiento interno para cohesionar al partido en un momento de presión, aunque evitan trasladar esa crítica en términos directos que puedan dinamitar las negociaciones autonómicas.