A las puertas de la Semana Santa, la reina Sofía ya ha comenzado a cumplir con una de sus citas más tradicionales. De momento, la emérita se encuentra en Palma de Mallorca, donde este lunes acudió al concierto anual celebrado en la catedral, un evento muy especial en su agenda. Se trata, además, del primer año que asiste sin su hermana, Irene de Grecia, fallecida a comienzos de año, una ausencia muy presente en una velada marcada por la emoción.
Para la ocasión, Sofía apostó por un estilismo de riguroso luto, suavizado con una blusa blanca que aportaba un ligero contraste. No estuvo sola: a su lado, arropándola en este momento delicado, estuvieron sus hijas, las infantas Elena de Borbón y Cristina de Borbón, así como dos de sus nietas, Victoria Federica e Irene Urdangarin.
Por ahora, se desconoce cuáles serán los planes del rey Felipe VI y la reina Letizia para estos días festivos. Todo apunta, eso sí, a que podrían mantener la línea de los últimos años y optar por algún destino dentro de la península y se les verá disfrutando de alguna procesión.
Pero si hay una imagen reciente que sigue muy presente al hablar de la relación de la familia real con estas fechas, es la de la pasada Semana Santa. La de 2025 dejó una de las estampas más comentadas cuando la reina Sofía sorprendió en Sevilla, reavivando un vínculo histórico entre la monarquía y una de las celebraciones más emblemáticas del país.
La visita a Sevilla que reavivó una tradición histórica
La presencia de la emérita en la capital andaluza no fue un gesto aislado, sino la continuación de una relación que se remonta décadas atrás. Ya en los años sesenta, la entonces princesa visitó por primera vez Sevilla junto a Juan Carlos I, iniciando así una conexión que con el tiempo se consolidaría tanto a nivel institucional como personal.
A lo largo de los años, la familia real ha estado vinculada a algunas de las hermandades más importantes. Un ejemplo simbólico es la Virgen de la Merced, cuya saya fue confeccionada a partir del vestido de novia de María de las Mercedes de Borbón y Orleans, donado por ella misma como muestra de devoción. También destaca la relación con la Hermandad de la Pasión, de la que Juan Carlos I llegó a formar parte, o el vínculo histórico de Alfonso XIII con Las Cigarreras.
Más allá de los gestos oficiales, estas visitas han dejado anécdotas que forman parte del recuerdo colectivo. Una de las más conocidas tuvo como protagonista al entonces príncipe Felipe VI, cuando un pequeño nazareno confundió al heredero con un agente de policía y le ofreció un caramelo a este último, en una escena que quedó grabada como uno de los momentos más entrañables.
Con este contexto, la gran pregunta ahora es si la reina Sofía repetirá este año su visita a Sevilla o si optará por un perfil más discreto tras unos meses especialmente duros en el plano personal. De momento, su presencia en Mallorca ha sido el primer paso de una Semana Santa que aún no ha arrancado oficialmente, pero que, como cada año, volverá a situar a la familia real en el centro de todas las miradas.