Dos hermanos cambian las etiquetas de productos de Ikea para pagar menos y les sale caro: la multa es de 17.500 euros

Los jóvenes intentaron pagar 17 euros por productos valorados en más de 800 mediante la manipulación de códigos de barras

Fachada de una tienda Ikea (Europa Press)

Dos hermanos suizos de 21 y 25 años han sido condenados a pagar una multa conjunta cercana a los 17.500 euros tras intentar engañar al sistema de autocobro de una tienda de Ikea en Dietlikon, en el cantón de Zúrich. La maniobra, que buscaba reducir drásticamente el precio de su compra mediante la manipulación de códigos de barras, fue detectada por el personal de seguridad del establecimiento antes de que pudieran abandonar el local.

Los hechos se remontan a abril de 2024, cuando ambos jóvenes accedieron al establecimiento con la intención de adquirir varios artículos cuyo valor real ascendía a unos 865 euros. Sin embargo, idearon un plan para pagar apenas 17 euros: cubrir los códigos de barras originales de cinco productos con etiquetas correspondientes a artículos mucho más baratos. De este modo, al pasar por las cajas automáticas, el sistema registró un importe muy inferior al real.

Un fraude detectado en la salida

El intento de engaño no pasó desapercibido. Ikea, habituada a este tipo de prácticas, detectó un desfase significativo entre los productos adquiridos y el importe abonado. Según la información difundida por medios locales, los dos hermanos fueron interceptados tras completar la compra, momento en el que se comprobó la manipulación de las etiquetas.

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El sistema de autocobro, cada vez más extendido en grandes superficies, ha facilitado este tipo de fraudes, aunque también ha impulsado a las empresas a reforzar sus mecanismos de control. En este caso, la intervención del personal de seguridad permitió descubrir la superchería antes de que los implicados abandonaran el establecimiento.

Tras la denuncia correspondiente, ambos fueron procesados por utilización fraudulenta de un sistema de tratamiento de datos, una figura penal que contempla el uso indebido de tecnologías con fines ilícitos. La resolución judicial se formalizó mediante una ordenanza penal que ya es firme.

Gente haciendo cola en una tienda Ikea (REUTERS/Toby Melville)

Circunstancias agravantes

La sanción impuesta no ha sido menor. El hermano mayor, de 25 años, ha sido el más perjudicado debido a que cometió el delito durante un periodo de libertad condicional derivado de una infracción anterior. Como consecuencia, se ha reactivado una pena económica previa de 7.500 francos suizos (unos 7.700 euros), a la que se suman 30 días-multa adicionales y costes procesales.

En total, su sanción asciende a unos 9.800 francos suizos, equivalentes a más de 10.000 euros. Por su parte, el hermano menor, de 21 años, ha sido condenado a pagar alrededor de 6.800 francos (unos 7.000 euros), una cantidad que incluye también una sanción adicional por conducir con un permiso provisional caducado.

La suma de ambas multas alcanza los 16.600 francos suizos, lo que equivale aproximadamente a 17.500 euros. Una cifra muy superior al ahorro que pretendían obtener con su acción, que rondaba los 800 francos.

Una práctica más común de lo que parece

Aunque pueda parecer un caso aislado, lo cierto es que este tipo de fraude no es nuevo. La manipulación de etiquetas es una técnica conocida desde antes de la implantación de las cajas de autocobro, aunque su uso se ha intensificado con estos sistemas.

Distintos episodios similares han sido registrados en los últimos años. En uno de ellos, un hombre de 45 años intentó adquirir cuatro colchones valorados en 356 francos pagando solo 32, tras sustituir los códigos de barras por los de un cojín de jardín mucho más barato. También fue descubierto y sancionado con una multa considerable.

Con la llegada de las rebajas de enero, aumentan las reclamaciones por fraude al consumidor.

Las empresas, por su parte, no suelen detallar públicamente los métodos que emplean para detectar estos fraudes, probablemente como medida disuasoria. Sin embargo, la reiteración de casos demuestra que los controles existen y que, en muchos casos, resultan efectivos.

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