Quizá, el programa no deportivo que más deportistas recibe en calidad de invitados e invitadas, a día de hoy, es La Revuelta. Dada la predilección de David Broncano por visibilizar el potencial que mantiene el deporte español, no es de extrañar que hayan acudido las esquiadoras Audrey Pascual (Madrid, 2004) y María Martín-Granizo (León, 2006) al programa de RTVE, tras su paso por los Juegos Paralímpicos de Invierno.
Las deportistas acaban de regresar de Milano-Cortina 2026, donde han hecho historia: Pascual regresa a España con dos oros en la modalidad Supergigante y Combinada alpina, una plata en Descenso y un bronce en Eslalon. Mientras que Martín-Granizo, la deportista más jóven de la delegación española, ha conseguido una octava posición en Eslalon, por la que se ha llevado un diploma.
Más allá de las clásicas preguntas de Broncano y algunos cotilleos de las deportistas, la conversación ha girado en torno a su experiencia en la alta competición, las dificultades específicas derivadas de sus discapacidades congénitas y la situación de las ayudas y la visibilidad de los deportistas paralímpicos en España.
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Los 200.000 euros de Pascual frente a los 5.000 de Martín-Granizo reflejan las desigualdades entre disciplinas
La proporción entre los méritos deportivos obtenidos y las retribuciones económicas ha sido uno de los temas abordados durante la conversación con Broncano. Pese a que ambas deportistas practican el esquí, cada modalidad recibe distintas cuántias económicas como premio tras la competición. En el caso de Audrey Pascual, la madrileña ha recibido más de 200.000 euros por su brillante palmarés en Milán-Cortina. Mientras que la cuantía que se ha llevado María Martín-Granizo ronda los 5.000 euros por su octava posición y diploma olímpico.
Esta diferencia refleja, han subrayado, la desigualdad inherente a las disciplinas minoritarias dentro del deporte adaptado. No obstante, durante su participación en La Revuelta, Pascual ha celebrado la equiparación de premios entre los Juegos Olímpicos y Paralímpicos, asegurando: “Por fin se han igualado el de las Olimpiadas y Paralimpiadas”.
Del mismo modo, las esquiadoras han agradecido la visibilización de los juegos, cada vez en mayor medida: “Estamos acostumbradas a ser un poco invisibles”. Ante lo que Broncano ha afirmado, rotundamente, que en La Revuelta quieren que haya espacio para “deportistas tan buenas” como las dos jóvenes.
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Las diferencias entre disciplinas: “El cuerpo que tengo, aunque es cortito, todo es funcional”
La conversación ha permitido desgranar detalles sobre la dificultad intrínseca de sus respectivas categorías. Martín-Granizo ha explicado cómo el esquí monopodal supone competir con adversarias que presentan amputaciones mucho menos severas: desde la pérdida de cuatro dedos a otros grados de minusvalía.
Por su parte, Pascual compite en la categoría de dobles amputados o lesiones medulares, encontrando en “el cuerpo que tengo, aunque es cortito, todo es funcional”, según relataba con ironía. Ambas han expuesto la fortaleza mental necesaria para afrontar tanto las carreras como la presión mediática, reconociendo que “los 115 kilómetros/hora impresionan más desde fuera que viviéndolo, porque estás muy concentrada”.
En el transcurso de la entrevista, las deportistas han mostrado algunos de los elementos técnicos que utilizan en competición, como los bastones adaptados y el mono aerodinámico que han regalado al presentador, enfatizando la especialización y el coste del material en el esquí alpino adaptado.
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