La gala emitida este jueves de ‘Supervivientes 2026’ ha supuesto un nuevo giro en el concurso con la expulsión de Marisa Jara, considerada hasta la fecha una de las participantes más activas de la edición. La resolución de la audiencia, junto al posterior desarrollo de los acontecimientos en la isla, ha desembocado en la activación de un protocolo de abandono por parte de la modelo.
En la tercera gala, presentada por Jorge Javier Vázquez, la votación entre los nominados —Claudia Chacón, Marisa Jara y Toni Elías— se ha resuelto con el 42,7% de apoyos para Marisa Jara, frente al 57,3% obtenido por Claudia Chacón. Este dato representa la diferencia más ajustada en la edición hasta la fecha y ha situado a la andaluza como la segunda expulsada oficial del concurso.
Los nominados de la semana anterior incluyeron a Almudena Porras, Marisa Jara, Claudia Chacón y Toni Elías, pero Almudena había sido salvada gracias a la votación de los espectadores durante la gala previa de ‘Tierra de Nadie’. En consecuencia, la expulsión definitiva se ha dirimido entre los tres candidatos restantes, generando máxima expectación hasta el cierre de las votaciones en la aplicación de Mediaset Infinity.
Fatiga y resistencia
Tras confirmarse la expulsión de Marisa en La Palapa, la concursante ha reconocido abiertamente que atravesaba un momento límite y había solicitado dejar el programa antes de la decisión de la audiencia, admitiendo “no poder ni sostenerse en pie”.
Sin embargo, la dinámica del formato ha colocado a la expulsada ante una segunda oportunidad: la estancia en Playa Destino, junto a Darío Linero y Borja Silva, quienes ya habitaban esa localización tras la salida de otros compañeros —entre ellos Alex Ghitta, que había abandonado el concurso tras solo unas horas en esa playa debido a la dureza de las condiciones.
El desembarco de Marisa Jara en Playa Destino ha estado marcado por la incertidumbre y la fatiga acumulada. La propia Marisa, en sus primeras declaraciones tras abandonar La Palapa, ha subrayado: “He llegado a un límite... estar aquí de pie me está costando esfuerzo”, antes de conocer su destino en el juego y manifestar reticencia a continuar con la experiencia: “No me hagáis ahora el fastidio de mandarme a otra isla...”.
Finalmente, aunque inicialmente se ha negado a bajarse de la barca, la modelo ha accedido a ello, señalando al equipo que sentía “ansiedad” y falta de fuerzas. Este estado ha llevado a activar el protocolo de abandono, anunciado por Jorge Javier Vázquez al término de la gala, con más detalles previstos para el próximo programa ‘Conexión Honduras’.
En Playa Destino, la llegada de Marisa ha provocado la reacción de sus nuevos compañeros. Borja Silva, que había permanecido allí más de 12 días junto a Darío tras la salida de Alex Ghitta, ha reconocido en tono de humor la dificultad de la convivencia prolongada y la necesidad de nuevos estímulos: “Que por lo menos un día. Ver a alguien nuevo siempre hace ilusión porque aquí ya poco hay que contar”, respondía a la posibilidad de que otro concursante se uniese a ellos. Borja también ha aludido al desgaste psicológico de la situación, bromeando: “Esto no se lo deseo ni a la expareja de mi pareja”.
Desgaste y abandono
La tercera semana de concurso coincide con un temporal que ha azotado las localizaciones durante más de 48 horas, dificultando la experiencia de los concursantes y elevando el nivel de desgaste físico y emocional. Casos como el de Alex Ghita, que optó por abandonar poco después de incorporarse a Playa Destino, ejemplifican el grado de exigencia de la edición actual.
La secuencia de abandonos y peticiones de salida no se limita a Marisa Jara: en paralelo, Alejandra de la Croix también ha manifestado en directo sus dudas sobre la continuidad, mientras que entre los veteranos, como Almudena Porras, el aislamiento forzado tras la separación de Borja ha incrementado el malestar.
“Me da miedo estar con mi cabeza, sola”, reconocía Almudena a sus compañeros, admitiendo la dificultad de sobrellevar la soledad y la presión mental, aunque también destacaba el apoyo recibido por parte de Ivonne Reyes.