La mañana del 3 de febrero de 2024, Tamara Contreras salió del hospital agotada. La médica intensivista acababa de terminar una guardia de 20 horas en la UCI, de las que 18 las había pasado despierta trabajando. Contreras solo podía pensar en irse a la cama, pero antes de acostarse decidió compartir su frustración con el mundo.
“Varias veces al mes y hasta que cumplimos los 55, tras nuestra jornada normal, los médicos tenemos que quedarnos en el hospital porque nos toca guardia, trabajando un total de 24 horas seguidas, muchas veces con situaciones límite y picos de estrés. Y así no estamos en plenas facultades para atenderte a ti o a tu familiar”, escribió en la plataforma Change.org. Su petición era clara: acabar con las jornadas médicas de 24 horas seguidas. La iniciativa recibió un gran apoyo en pocas horas y, actualmente, acumula más de 200.000 firmas.
El Ministerio de Sanidad pareció escuchar la reclamación de los facultativos y Mónica García se comprometió a acabar con las guardias de 24 horas. La propuesta del Gobierno se ha materializado en el anteproyecto de ley del Estatuto Marco, primera reforma desde el año 2003 que recibe la norma que regula las condiciones laborales de los sanitarios. El resultado, sin embargo, no ha convencido a los médicos, que han convocado una huelga indefinida, con paros convocados una semana al mes hasta el próximo junio.
Contreras, por su parte, no se ha quedado parada: ha comenzado una nueva iniciativa, esta vez en la plataforma Movements, en la que pide al Congreso de los Diputados que rechace el nuevo Estatuto Marco y que ya aglutina 100.000 firmas verificadas. “No pedimos que se rompa el Gobierno. No pedimos elecciones. Pedimos algo más simple: que escuchen a los médicos antes de legislar sobre ellos”, pide la sanitaria.
“No se resuelve el problema de fondo”
Para Contreras, el nuevo Estatuto Marco “perpetúa” los abusos a la profesión médica. “El texto mantiene la jornada complementaria obligatoria, las guardias de 24 horas y la posibilidad de trabajar 75 horas semanales. Estamos hablando de un modelo profundamente desactualizado que compromete la salud de los profesionales y la seguridad de los pacientes", explica a Infobae.
Con el nuevo Estatuto Marco, Sanidad ha reducido las guardias a un máximo de 17 horas. Esta norma permite excepciones: la jornada puede alargarse hasta las 24 horas en festivos, fines de semana y por necesidades del servicio, siempre que el médico acepte de forma voluntaria. “Puede ser un paso en la buena dirección”, reconoce Contreras, “pero solo si se entiende como un puente muy limitado en el tiempo, no como una solución definitiva”.
Para la doctora, esta reducción “no resuelve el problema de fondo”. “Trabajar 24 horas seguidas no es compatible con la fisiología humana. Está más que demostrado que la privación de sueño deteriora la capacidad de toma de decisiones, la memoria y la precisión diagnóstica. A partir de cierto número de horas, el cerebro funciona como si estuviera bajo los efectos del alcohol”, asegura. Según Contreras, las 17 horas perpetúan “una jornada excesiva que no respeta la fisiología humana ni garantiza plenamente la seguridad del paciente”.
‘No’ al Estatuto Marco
La doctora ha recogido ya más de 100.000 firmas que piden al Congreso de los Diputados sepultar el Estatuto Marco, un anteproyecto que, pese a las críticas, trae mejoras respecto a la regulación vigente: la propuesta de Sanidad reduce la jornada laboral a un máximo de 45 horas, otorga una mayor protección a los descansos entre jornadas, hace obligatorias las Ofertas Públicas de Empleo (OPE) cada dos años y propone una nueva clasificación profesional, entre otras medidas.
Contreras es consciente de que, si el Congreso rechaza el proyecto de ley, “el riesgo de perder avances existe”, pero para ella los cambios propuestos por Sanidad no son mejoras reales, sino “cambios estéticos”." Si el núcleo del problema permanece intacto (jornada complementaria y legitimar trabajar 24 horas), esas mejoras quedan en un plano secundario. Lo verdaderamente preocupante sería aprobar un texto que consolide el modelo actual durante décadas. Porque entonces sí que estaríamos perdiendo una oportunidad histórica de cambio", valora la doctora.
Además del ‘no’ al Estatuto Marco, Contreras quiere llevar “una propuesta más allá de la queja” a los grupos parlamentarios. La médica busca que se refuercen plantillas, se reordenen las jornadas para implantar turnos máximos de 12 horas y acabar con el concepto de jornada complementaria, para que todo lo trabajado se reconozca como “trabajo real”.
“Ya ha habido disposición a escuchar por parte de algunos grupos, como Sumar, Vox, ERC o PP, pero estamos abiertos a reunirnos con todos. Esto no va de ideología, va del sistema sanitario”, defiende.