El PP toma distancia por primera vez con Felipe VI y Vox ya está demasiado lejos: crece el malestar entre los defensores del rey tras su disculpa con México

El monarca dijo este lunes que hubo “mucho abuso” en la conquista de América y que “obviamente -esos hechos- no pueden hacernos sentirnos orgullosos”

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"Obviamente no pueden hacernos sentirnos orgullosos", ha dicho el rey sobre la conquista de América, disculpándose con México.

La Casa del Rey ha hecho cambios significativos en su equipo y estrategia de comunicación. Solo en el último año, ha nombrado directora de este área a la periodista Rosa Lerchundi, sustituyendo a Jordi Gutiérrez, que llevaba una década en el cargo y más de tres vinculado a la institución, y al también periodista Florentino Llera como su director adjunto. El relevo más conocido se ha producido en la Secretaría de la Reina: Marta Carazo saltó del Telediario a ser sombra y voz de la máxima confianza de doña Letizia.

La transformación lleva la firma del diplomático Camilo Villarino, nombrado jefe de la Casa del Rey en 2024. Uno de sus empeños era renovar la forma de transmitir la acción de la monarquía. Pero ninguno de estos cambios hubiera tenido lugar sin la voluntad de Felipe VI. La Jefatura de Estado seguía dirigiéndose a los españoles como en los tiempos de Juan Carlos I. Y Felipe, que recogió desafección y un legado problemático, quiere que Leonor reciba una corona que se parezca a su sociedad y hable su lenguaje.

El salto tiene un mayor alcance, al punto que sectores que hasta la fecha defendían la monarquía empiezan a cuestionarla, incluso a atacarla. Por contra, otros que vivían distanciados descubren puntos de encuentro o se ven obligados a rebajar la crítica cuando Felipe habla en Naciones Unidas de “actos aberrantes -de Israel- en las antípodas de todo lo que la alianza representa” o en sus referencias positivas acerca del “multiculturalismo” y “el orden mundial” en una era en la que son señalados y amenazados.

El Rey Felipe VI y el embajador de México en España, Quirino Ordaz Coppel, durante la visita a la exposición 'La mitad del mundo. La mujer en el México indígena'. (Casa Real)
Felipe VI y el embajador de México en España, Quirino Ordaz Coppel, durante la visita a la exposición 'La mujer en el México indígena'. (Casa Real)

“No pueden hacernos sentir orgullosos”

Pero el plan responde al dilema de la manta corta. Si contentas a unos, enfadarás a otros; si te mantienes tibio, es probable que te acusen los dos. En este punto, el Gobierno está muy satisfecho con el papel de Felipe, el PP acaba de instalarse en una tierra de nadie -sabiendo lo que el apoyo o el rechazo a algunas de sus manifestaciones puede suponer entre su electorado- y Vox directamente ha retirado la lealtad, ausentándose de sus actos, desmarcándose de sus titulares, llegando ya a confrontar ante un micrófono o en redes sociales.

La última ha sido a cuenta de la disculpa a México. Se produjo en el Museo Arqueológico Nacional. Felipe se encontraba con el embajador de México, Quirino Ordaz Coppel, y la expresó en una conversación privada e informal, pero la acción comunicativa fue intencionada, ya que no se trata de una filtración o un micrófono abierto. Fue la Casa del Rey la que difundió el vídeo en sus redes sociales. Y sobre la llamada conquista de América, se escucha al monarca: “Hubo mucho abuso. (...) Obviamente -esos hechos- no pueden hacernos sentir orgullosos”.

En el mismo recorrido por la muestra -la exposición ‘La mujer en el México indígena’-, Felipe puntualiza que, no obstante, hay que conocer lo ocurrido “en su justo contexto, no con excesivo presentismo moral, sino con un análisis objetivo y riguroso”. Lo que historiadores están calificando como impecable no ha caído de igual forma en la política. Alberto Núñez Feijóo ha desplazado el eje del partido hacia una posición hasta hoy desconocida: “Hacer ahora un examen de las cosas que ocurrieron en el siglo XV es un disparate”.

Alberto Núñez Feijóo, este lunes en Génova. (Europa Press)
Alberto Núñez Feijóo, este lunes en Génova. (Europa Press)

“Mucho abuso el del gobierno criminal”

El PP había mantenido este discurso cada vez que desde la izquierda se pedía una disculpa de España. El Ejecutivo -José Manuel Albares- sostiene que “ha habido dolor e injusticia” y “es justo reconocerlo y lamentarlo”. Pero ahora lo ha dicho Felipe. Para un partido conservador, el debate interno es complejo. Núñez Feijóo ha puesto el foco en su “orgullo” por el “legado español” en Latinoamérica, pero por primera vez ha desalineado a su formación del camino del rey. En otra declaración para amortiguar la palabra “disparate”, el dirigente ha excusado al monarca recordando que “se trataba de una conversación, que no declaración, que no discurso institucional”.

Vox no ha puesto vendas: “Estamos estupefactos”. Ha reaccionado Hermann Tertsch, eurodiputado. “Señor, mi Rey Felipe VI, con todo respeto -ha escrito en la red social X-, le recuerdo que ‘mucho abuso’ hay ahora por parte de un gobierno criminal. Para Tertsch, “en América, en la inmensa gesta comenzada con el final de la reconquista, el fin de la presencia musulmana y el salto glorioso del Atlántico hacia la Nueva España, hubo ante todo y más que nada un milagro civilizatorio lleno de generosidad, piedad, ingenio (...) y entrega a la Corona de España”.

Felipe VI y Santiago Abascal
Felipe VI y Santiago Abascal. Superpuesta, una pulsera que Vox llegó a repartir en favor del rey.

“Puede dilapidar un legado que no le pertenece”

Con Vox la reconciliación ya no parece posible. Esta Navidad, volvió a ignorar el discurso de Nochebuena, en el que el rey pronunció que “los extremismos, los radicalismos y populismos se nutren de esta falta de confianza, de la desinformación, de las desigualdades, del desencanto con el presente y de las dudas sobre cómo abordar el futuro”. Sí se revolvió Denaes, la fundación que presidía Santiago Abascal antes de fundar Vox, de la que sigue siendo vocal, en un artículo titulado ‘La Monarquía como principio, no como instrumento’.

El artículo, escrito por su hoy presidente, Juan Sergio Redondo Pacheco, advierte: “Su legitimidad -la del rey- no deriva del aplauso circunstancial ni del alineamiento con mayorías parlamentarias efímeras, sino de su capacidad para encarnar aquello que permanece cuando todo lo demás cambia. Por ello, el mayor riesgo para la institución no proviene de sus adversarios declarados, sino de su instrumentalización política. (...) Permitir que el régimen de partidos intente fagocitar la Corona para ponerla al servicio de intereses políticos concretos supone una grave desviación de su misión histórica”.

Refiriéndose ya de forma explícita a Felipe VI, el artículo concluye: “Si quien ciñe la Corona confunde neutralidad con sometimiento, o estabilidad con complacencia hacia el poder político, puede contribuir involuntariamente a dilapidar un legado que no le pertenece en propiedad, sino que custodia en nombre de la nación”.