Ir al espacio debe dar hambre. Pero, sin frigoríficos, sin fogones y sin gravedad, ¿qué comerán los astronautas durante sus viajes espaciales? La propia NASA ha querido responder a esta pregunta, mostrando todos los detalles del que será el menú que comerán los tripulantes de la misión Artemis II, el proyecto que tiene como objetivo llevar humanos de vuelta al espacio alrededor de la Luna.
La misión, que en teoría tendrá lugar en los primeros días de abril, la integran cuatro astronautas: Reid Wiseman (comandante), Victor Glover (piloto), Christina Koch y Jeremy Hansen (especialistas de misión). El equipo embarcará a bordo de la nave Orion en un vuelo de 10 días sin alunizaje; más de una semana en el espacio, rodeando el satélite sin que la nave llegue a tomar contacto con la superficie lunar.
En cada jornada de la misión, exceptuando el despegue y el regreso, los astronautas tienen programadas tres comidas diarias: desayuno, comida y cena. Todo un arsenal gastronómico que, por supuesto, cuenta con un enorme número de restricciones. En el vuelo a bordo de Orion no hay margen para ningún tipo de alimento fresco, pues la nave no dispone de sistemas de refrigeración ni de la capacidad de carga necesaria para este tipo de alimentos.
Por eso mismo, cada comida debe mantenerse en buen estado a temperatura ambiente, ser segura durante todo el viaje y resultar fácil tanto de preparar como de ingerir. “Los alimentos deben ser fáciles de preparar y consumir en condiciones de microgravedad, generar el mínimo de migas y mantenerse en perfectas condiciones y estables durante toda la misión”, explican desde la NASA sobre este menú ‘espacial’.
Algunos alimentos, como las comidas liofilizadas, se prepararán con una simple hidratación, que tendrán gracias a un dispensador de agua potable habilitado en la nave. Asimismo, disponen de unb calentador de alimentos compacto, tipo maletín, para calentar las comidas según se necesite.
El menú ‘lunar’ que se sirve en la nave Orion
Los menús se han creado a partir de la colaboración entre expertos en alimentación espacial y los propios tripulantes, con el objetivo de equilibrar el aporte calórico, la hidratación y los nutrientes, a la vez que se atienden las preferencias individuales de cada uno de los astronautas.
El menú incluye en total 189 ítems únicos con una variedad de platos, con una base común de tortillas y pan plano de trigo, que son resistentes a la formación de migas. Estos funcionarán como soporte, es decir, como si fuera un plato para poner encima diferentes comidas.
Entre los alimentos que llenan sus despensas encontramos almendras, salchichas, anacardos, calabaza o coliflor, además de platos ya preparados como quiche de verduras, cuscús con frutos secos, ensalada de mango, pechuga de ternera a la barbacoa, brócoli gratinado, judías verdes picantes o macarrones con queso. Como condimentos, los astronautas contarán con 5 tipos de salsas picantes diferentes, mermelada de fresa, mantequilla de almendra o cacahuete y salsas como jarabe de arce, miel, mostaza picante y canela.
A cada uno se le asignan dos bebidas con sabor por día, aunque las opciones disponibles son limitadas. Las opciones incluyen desde café (unas 43 tazas para dar energía a todo el equipo) y té verde hasta batidos de fruta, limonada, sidra de manzana, batidos de chocolate y vainilla o chocolate caliente. Y también podrán darse un capricho dulce con pasteles, cookies, pudding o almendras caramelizadas.