Un estudio halla una relación entre la cantidad de hijos que se tienen y la esperanza de vida

Las mujeres con dos y tres niños tienen menor riesgo de mortalidad que las que tienen seis o más

Una madre abraza a su bebé (AdobeStock)

Dicen que los bebés llegan con un pan bajo el brazo. Y la ciencia se ha propuesto descubrir si esto es verdad en términos biológicos. Un estudio de la Universidad de Helsinki (Finlandia) acaba de descubrir un vínculo entre la cantidad de descendencia y la esperanza de vida que revela nuevos argumentos sobre cómo la historia reproductiva puede influir en la biología individual.

La investigación, publicada en la revista Nature Communications, revela que tener un número de hijos superior a la media o no tener descendencia se ha asociado a una esperanza de vida más corta y a un envejecimiento biológico acelerado. Según los datos analizados en el estudio, el grupo de mujeres con una media de 6,8 hijos y aquellas que no habían tenido ningún parto han mostrado peores indicadores tanto en envejecimiento biológico como en riesgo de mortalidad.

Los autores subrayan que estos hallazgos describen asociaciones a nivel poblacional, no recomendaciones sanitarias individualizadas. Además, el estudio sigue la estela de la teoría biológica conocida como “soma desechable”, que sostiene que los organismos reparten recursos limitados entre reproducción y supervivencia. Desde este enfoque, emplear más recursos vitales en tener hijos podría limitar la capacidad del organismo para el mantenimiento y la reparación de los tejidos, acortando así la longevidad.

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“Desde la perspectiva de la biología evolutiva, los organismos gestionan recursos limitados como el tiempo y la energía”, ha explicado la bióloga Mikaela Hukkanen de la Universidad de Helsinki en declaraciones recogidas por ScienceAlert. “Cuando una proporción considerable de esa energía se destina a la reproducción, se resta de procesos de mantenimiento corporal, lo que podría reducir la esperanza de vida”.

Tener entre 2 y 3 hijos reduce la mortalidad

Las participantes fueron clasificadas en siete grupos en función del número de hijos nacidos vivos y el momento en el que se produjeron los partos. El análisis ha identificado que los valores más bajos de envejecimiento biológico y riesgo de mortalidad corresponden a las mujeres con una cantidad de hijos entorno a la media (es decir, entre dos y tres), y cuyos embarazos se concentraron entre los 24 y los 38 años.

En contraste, las mujeres que tuvieron hijos a edades tempranas han mostrado un incremento del envejecimiento biológico y una vida más breve, aunque esta diferencia ha desaparecido en su mayor parte al ajustar variables como el consumo de alcohol y el índice de masa corporal. No obstante, tanto en las mujeres sin hijos como en las que han tenido una descendencia numerosa, este efecto negativo sobre longevidad y envejecimiento se ha mantenido, incluso tras corregir por otros factores.

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Un estudio que tambalea la “teoría del soma desechable”

El estudio recoge que la “teoría del soma desechable” no aclara por qué la ausencia de hijos se relaciona con un resultado peor para la salud. Los investigadores reconocen que existen variables no contempladas, como enfermedades previas, que pueden estar influyendo tanto en la capacidad de tener hijos como en la salud en etapas posteriores de la vida.

Según ha manifestado la epigenetista Miina Ollikainen de la Universidad de Helsinki, “una persona biológicamente más envejecida respecto a su edad cronológica tiene mayor riesgo de fallecer”. “Nuestros resultados demuestran que las decisiones vitales dejan una huella biológica duradera, medible mucho antes de la vejez”, destaca. En algunos análisis, tener descendencia a edades tempranas también se asoció con señales de envejecimiento biológico, algo que podría estar conectado, en términos evolutivos, con una selección natural favorable a una reproducción temprana, aunque ello conlleve costes para la salud relacionados con la edad.

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