Los microplásticos han superado todas las fronteras. Ya se han encontrado en el cerebro, en tumores e incluso en el semen. De hecho, cada cierto tiempo nuevas investigaciones científicas revelan otros escenarios. Ahora, un estudio llevado a cabo por investigadores de la Gannan Medical University y la Guangzhou Medical University, ambas en China, ha descubierto una relación entre los microplásticos y el Parkinson.
A partir del análisis de más de 100 estudios previos, los científicos han observado que la exposición y acumulación de fragmentos plásticos intervienen en el desarrollo del Parkinson. La revisión destaca que la prevalencia de la enfermedad se ha duplicado en los últimos 25 años y plantea que el aumento de contaminantes ambientales podría estar influyendo en este incremento.
La nueva revisión sistematiza resultados procedentes tanto de experimentos con animales como de modelos computacionales y pruebas en laboratorio. El estudio, publicado en la revista Nature, señala que los microplásticos pueden acceder al organismo a través de la comida, el agua, el aire e incluso por contacto dérmico, y posteriormente distribuirse y acumularse en órganos, entre ellos el cerebro. El texto advierte que estos fragmentos microscópicos pueden llegar a atravesar la barrera hematoencefálica o incluso alcanzar el sistema nervioso central a través de las terminaciones nasales.
Los autores sostienen que diversas investigaciones han relacionado la presencia de micro y nanoplásticos con la formación de agregados tóxicos de alfa-sinucleína, proteína característica de los cerebros afectados por Parkinson. Además, la revisión apunta que los polímeros plásticos podrían inducir neuroinflamación, alterar la comunicación entre el sistema nervioso y el aparato digestivo, y servir de portadores de metales contaminantes capaces de dañar aún más al cerebro mediante procesos de ferroptosis.
Todas estas alteraciones han sido vinculadas previamente a la progresión del Parkinson. Aun así, los propios investigadores advierten en que el conocimiento sobre los efectos tóxicos y la exposición crónica a estos materiales en los seres humanos es todavía limitado y se fundamenta mayoritariamente en estudios preclínicos o experimentación celular.
El efecto de los tóxicos plásticos en la salud
Los expertos chinos recalcan que el impacto de los microplásticos y nanoplásticos no se restringe a los trastornos neurológicos. Otros estudios recientes han detectado conexiones entre estos contaminantes y problemas de fertilidad, resistencia a antimicrobianos y afecciones cardiovasculares. Paralelamente, parte de la comunidad científica ha señalado posibles sesgos y contaminación en las mediciones, lo que complica el diagnóstico sobre el alcance real de la amenaza.
El artículo incide en que, para combatir la problemática, es fundamental reducir la contaminación plástica, optimizar la gestión de residuos e impulsar alternativas biodegradables, según recogen en ScienceAlert. La investigación señala también la necesidad de comparar de forma sistemática cómo el tamaño, la forma, la carga superficial, el tipo de polímero y el grado de degradación de los microplásticos y nanoplásticos pueden influir en las rutas patológicas del Parkinson.
Los investigadores concluyen que, hasta disponer de datos concluyentes sobre los riesgos reales de estos contaminantes plásticos, el envejecimiento global incrementará el peso de enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson, lo que hace urgente profundizar en el estudio de los efectos de microplásticos y nanoplásticos en la salud humana.