La obesidad, la enfermedad que golpea dos veces a quienes la sufren: “La culpa y los prejuicios generan un impacto psicológico profundo”

Expertos lamentan que el estigma en torno a esta enfermedad metabólica y el miedo al juicio retrasen la visita al médico

Un paciente con obesidad en la consulta médica (Europa Press)

Ni el ébola ni el coronavirus. La verdadera pandemia del siglo XXI es la obesidad, una enfermedad crónica metabólica que sufren más de mil millones de personas en todo el mundo. En España, más de la mitad de la población tiene exceso de peso y una de cada cuatro personas padece obesidad, según datos del Ministerio de Sanidad.

Su causa es la desregularización del ejercicio calórico del cuerpo. Es decir, cuando el aporte calórico supera el gasto energético se produce un aumento de peso. Esto ha llevado a reducirlo en un juego simplista en el que comer mucho y ejercitarse poco da como resultado un diagnóstico de obesidad.

Sin embargo, los matices son importantes para evitar caer en el juicio rápido y el estigma en el que la persona con obesidad lo es porque quiere. Con motivo del Día Mundial de la Obesidad, el grupo multidisciplinar ConCiencia en Obesidad pone el foco en el tratamiento con el que se aborda esta patología. “Es imprescindible un cambio que la trate como lo que es: una enfermedad crónica, multifactorial y con derecho a un abordaje clínico completo”, ha expresado en un encuentro celebrado en Madrid la doctora Irene Bretón, endocrino y directora de ConCiencia en Obesidad.

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Para que una persona desarrolle obesidad son varios los factores que intervienen más allá de un aporte calórico superior al gasto. Por ejemplo, ciertos individuos tienen mayor predisposición genética a acumular grasa. Parámetros como los escenarios sociales y ambientales también cuentan, puesto que algunos estudios ya apuntan que el entorno, el nivel educativo pueden influir, así como problemas psicológicos (estrés, ansiedad, hambre emocional...).

Las personas con obesidad tienen que hacer frente a una enfermedad metabólica crónica y al estigma (AdobeStock)

La culpa retrasa el diagnóstico de obesidad

Todos estos detonantes pueden conducirnos a un diagnóstico de obesidad o sobrepeso. Sin embargo, “cuando hablamos de obesidad, no podemos limitarnos a su dimensión física, pues el estigma, la culpabilización y los prejuicios sociales generan un impacto psicológico profundo en quienes viven con esta enfermedad”. Así lo considera el doctor Javier García Alegría, internista y portavoz del grupo de trabajo impulsado por Boehringer Ingelheim. Es más, el doctor Alonso Poza, especialista en cirugía bariátrica y metabólica, añade que “normalizar el exceso de peso es no reconocer que estamos ante una enfermedad que reduce la esperanza y calidad de vida si no se trata adecuadamente”.

Mientras que en otras enfermedades como un simple resfriado o un cáncer no se culpa al paciente, los expertos lamentan que esto sí ocurra con el sobrepeso, pues es una patología metabólica en la que la estética se impone. De hecho, el miedo al juicio retrasa la consulta con el médico, según demostró una revisión publicada en 2023 por un equipo de investigadoras británicas y australianas, lo que a su vez empeora la calidad de vida.

El retraso en el diagnóstico va de la mano de la ausencia de un tratamiento multidisciplinar que pueden enfatizar las comorbilidades propias de la obesidad. Entre ellas, enfermedades cardiovasculares, hipertensión, diabetes tipo 2 o problemas hepáticos como el hígado graso, una afección que ya sufren ocho de cada diez jóvenes en España, según datos de la Sociedad Española para el Estudio del Hígado (AEEH).

La obesidad severa es una enfermedad crónica, compleja y con una alta prevalencia, que se asocia frecuentemente con otras enfermedades crónicas como la hipertensión arterial, la diabetes o enfermedades cardiovasculares.

Las personas con obesidad: en el centro del abordaje

Para llegar hasta el diagnóstico de esta enfermedad metabólica tan compleja y poder empezar un tratamiento es primordial colocar al paciente en el centro del plan. Según los expertos, “las personas que viven con obesidad deben ser agentes activos en el diseño, implementación y evaluación de las políticas de prevención e intervención”.

El estigma y los prejuicios sociales a menudo se alimentan por la desinformación y las fake news que la reducen a un problema estético o de fuerza de voluntad, ha aclarado la doctora Bretón. En este contexto proliferan narrativas culpabilizadoras, soluciones rápidas y contenidos pseudocientíficos que refuerzan los prejuicios y hacen aún más difícil el día a día de millones de personas.

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