El adiós de Fernando Ónega marca el final de una etapa clave en la historia del periodismo político en España. A sus 78 años, el veterano comunicador fallecía este martes 3 de marzo tras una trayectoria que se mantuvo activa prácticamente hasta el final, dejando tras de sí un legado que ha sido reconocido tanto por sus compañeros de profesión como por figuras institucionales de primer nivel.
Entre quienes han querido rendirle homenaje se encuentran los reyes Felipe VI y Letizia Ortiz, que reaccionaban públicamente a la noticia con un mensaje cargado de admiración: “Fernando Ónega, gallego y escribidor, referente del mejor periodismo desde la Transición, nos ha dejado. Maestro de periodistas, Fernando nos regaló sus crónicas, su ironía y esa mirada afilada y honesta de la realidad. En todos los formatos ejerció como profesional destacado, pero fue en la radio donde encontró su casa. Nuestro cariño y el mejor recuerdo para su familia”. No ha sido un gesto protocolario más: la relación entre el periodista y la reina iba mucho más allá de lo institucional.
Antes de su llegada a la casa real, Letizia desarrolló su carrera en varios de los medios de comunicación más importantes de nuestro país, un ámbito en el que siempre reconoció a Ónega como uno de sus grandes referentes. La admiración era mutua. En distintos actos públicos, ambos dejaron patente una complicidad poco habitual en este tipo de encuentros oficiales, con gestos de cercanía que rompían la rigidez del protocolo.
Uno de los momentos más significativos tuvo lugar en 2024, durante la entrega del premio APM de Honor, donde el periodista fue distinguido por su trayectoria. Además, cuatro meses antes era recibido en Zarzuela como presidente del comité editorial del diario ‘65ymás’. Allí, dedicó unas palabras de afecto a la consorte describiéndola como “cercana, amable, trabajadora, sensible, paciente, documentada, conocedora de la realidad de la gente que recibe”.
La relación de Letizia con la familia
Ese respeto personal también se trasladaba al ámbito privado. Ónega mantuvo siempre una estrecha relación con la reina, en parte por la amistad que une a Letizia con su hija, Sonsoles Ónega. Ambas se conocieron a finales de los años noventa en la redacción de CNN+, donde coincidieron como periodistas. Desde entonces, su vínculo ha perdurado pese a los cambios radicales en la vida de la actual reina.
A lo largo de los años, esa amistad se ha mantenido con discreción, aunque en ocasiones ha trascendido públicamente. Uno de los episodios más comentados ocurrió en 2023, cuando Letizia acudió de manera inesperada a una firma de libros de Sonsoles tras la obtención del Premio Planeta. Lejos de cualquier formalidad, esperó su turno como una asistente más y protagonizó junto a su amiga una escena de cercanía que evidenció la solidez de su relación.
Más allá de su relación con Casa Real, la figura de Ónega resulta fundamental para entender la evolución del periodismo en España. Nacido en Lugo, inició su carrera siendo apenas un adolescente y terminó convirtiéndose en una de las voces más influyentes del país. Su papel como jefe de prensa de Adolfo Suárez durante la Transición lo situó en el centro de uno de los periodos más decisivos de la historia reciente.