Las prisas del día a día hacen que, para muchas personas, lo más cómodo para poder comer sea abrir una lata de conservas. Por ello, en las despensas una de las protagonistas son las latas de atún, que alcanzan el 71,2% de las conservas consumidas. De hecho, ocho de cada diez españoles integran productos marinos en su dieta al menos una vez por semana y, muchas veces es gracias a estas comidas tan accesibles. Así lo demuestra el informe Qué sabemos de lo que comemos del mar, que presentó la Organización de Productores Asociados de Grandes Atuneros Congeladores (Opagac).
La población consume semanalmente un 68,3% de conservas, siendo el atún la más consumida. A pesar de esto, cuando los compradores deciden qué producto comprar su decisión está ligada a dos factores: el sabor y el precio. Sin embargo, las condiciones laborales de los pescadores apenas es relevante a la hora de comprar, incluso entre los sectores más concienciados.
Esta irrelevancia sobre la pesca responsable entre los consumidores puede deberse a la falta de información crítica en la población, ya que casi tres de cada cuatro españoles valora su conocimiento entre “medio” y “muy bajo”, según los datos obtenidos en el informe.
Por su parte, los jóvenes muestran un conocimiento general superior al de los mayores y declaran contar con más recursos para una compra responsable. Esta diferencia también se nota a nivel geográfico, destacando Andalucía como la comunidad con el mayor índice de conocimiento sobre la pesca responsable.
A pesar de la importancia que se da al precio para decantarse por un producto, un 57,7% de los consumidores españoles estaría dispuesto a pagar más por un producto que garantice mejores condiciones laborales para los trabajadores del mar. Este porcentaje supera el 60% en personas entre 18 y 54 años.
El estudio obtuvo diferentes opiniones en cuanto a quién debe actuar sobre la sostenibilidad y los derechos laborales, recayendo mayoritariamente sobre los Gobiernos (41,6%), seguidos de las propias empresas (29,1%). Sin embargo, este dato cambió al escuchar la opinión de la Generación Z, quien responsabilidad en primer lugar a las empresas, seguidas por los supermercados.
La demanda de transparencia es rotunda, un 86,4% de los consumidores españoles cree que las condiciones laborales de los pescadores deberían estar incluidas en las certificaciones de sostenibilidad. Por ello, cada vez hay un compromiso mayor por el impacto social de lo que consumimos. Aunque no siempre se revisa el etiquetado cuando se acude a un supermercado.
El movimiento Hands for Oceans
En el acto celebrado en Madrid por la Organización de Productores Asociados de Grandes Atuneros Congeladores (Opagac), se presentó Hands for Oceans, un movimiento internacional para impulsar la pesca responsable y garantizar el respeto por los derechos humanos y sociales en alta mar. Este movimiento se lanzó con el lema de “respetar al océano es respetar a los pescadores. La sostenibilidad no se entiende sin los derechos laborales”.
Asimismo, durante la jornada se actualizó la norma del estándar de Atún de Pesca Responsable (APR), que certifica las mejores prácticas en la captura de atunes tropicales. “No podemos hablar de pesca responsable si no garantizamos condiciones laborales dignas y el respeto efectivo a los derechos humanos en alta mar. La sostenibilidad no es solo una cuestión medioambiental, también es social”, señaló Julio Morón, director general de Opagac.