El periodista que intentó frenar los planes de Tejero el 23F: llamó a su mujer y a su hijo para que le acompañaran al Congreso

La documentación desclasificada revela cómo Juan Plá trató de persuadir al teniente coronel y recurrió incluso a su entorno familiar

Miembros del Grupo Especial de Operaciones de la Policía Nacional (GEO) vigilan el exterior del Congreso de los Diputados durante el 23F (Europa Press)

Dos días después de cumplirse 45 años del intento de golpe de Estado propiciado por Antonio Tejero, el Gobierno ha desclasificado la documentación en torno a lo que ocurrió aquel 23 de febrero de 1981 en el Congreso de los Diputados. Un total de 153 documentos han sido publicados en la web de la Moncloa, después de más de cuatro décadas de secreto oficial.

Entre estos documentos se encuentran las numerosas vistas orales del Consejo Supremo de Justicia Militar sobre el juicio por el intento de golpe, que condenó a Tejero a 30 años de cárcel por un delito de rebelión militar.

Uno de los testimonios que se recoge en la nota informativa es el del periodista Joan Plá. Amigo de Tejero, aseguró haber tratado de disuadir al teniente coronel de la Guardia Civil para que no diera el golpe.

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Según su declaración, Plá aseguró conocer a Tejero desde finales de 1979, cuando Plá dirigía el diario El Imparcial. Según se recoge en la nota, ahí fue cuando el teniente coronel “propició una campaña de adhesiones y firmas en favor de que la Guardia Civil continuara siendo un cuerpo militar”. De la misma manera, también declaró conocer desde hacía años al dirigente sindical y ex procurador franquista Juan García Carrés, condenado posteriormente a dos años de prisión por su implicación en el golpe.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha pedido a los grupos reformar este semestre la vigente Ley de Secretos de 1968, pero no ha aclarado si, mientras eso ocurre, va a desclasificar documentos más antiguos incluso que los de la intentona golpista de 1981 que el Gobierno ha liberado este martes. (Fuente: Congreso)

Así, como se recoge en el documento, Plá intentó convencer al teniente coronel para que “desistiera de su actitud” en propiciar el golpe. Al comprobar que también habían fracasado los intentos en el mismo sentido del general José Luis Cortina Prieto, comandante de infantería y jefe de la agrupación operativa de misiones especiales del CESID, la agencia de inteligencia española, y del general Alfonso Armada —segundo jefe del Estado Mayor del Ejército—, Plá decidió llamar por teléfono a la mujer de Tejero, Carmen Díez, con la intención de que lo acompañara al Congreso “como seguridad propia” con la esperanza de que recapacitara. En un segundo intento por contactar con ella, quien respondió al teléfono fue el hijo del guardia civil, que también se negó a acompañarle.

El periodista relató igualmente que mantuvo conversaciones con García Carrés, que le echó en cara sus gestiones. Según su testimonio, este le respondió que no podía entretenerse porque “le estaban llamando todos los capitanes generales”.

A continuación y como recoge el texto, a preguntas del fiscal, Plá explicó cuáles eran, según su conocimiento, las pretensiones de Tejero, siendo estas la formación de una junta militar de gobierno, la disolución de las Cortes, la modificación de la Constitución, la erradicación del terrorismo y del paro y el incremento de la seguridad ciudadana.

Cómo se sucedieron los hechos el 23-F

El 23 de febrero de 1981, a las 18:20 horas, el teniente coronel Antonio Tejero irrumpió en el Congreso de los Diputados al frente de un grupo de guardias civiles mientras se celebraba la segunda votación de investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo como presidente del Gobierno. Apenas un mes antes, Adolfo Suárez había presentado su dimisión y cedido el liderazgo a su compañero de partido.

El teniente coronel Antonio Tejero Molina, pistola en mano, ordena silencio a los diputados durante el intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 en el Congreso de los Diputados de España.

Tras el grito de “¡Quieto todo el mundo!” y los disparos efectuados al techo del hemiciclo, la mayoría de los diputados se arrojaron al suelo o se refugiaron bajo sus escaños. Sin embargo, Suárez permaneció en su asiento, al igual que el vicepresidente Manuel Gutiérrez Mellado, que llegó a encararse con los golpistas, y el líder del Partido Comunista, Santiago Carrillo.

Mientras el Congreso permanecía secuestrado, el capitán general de la III Región Militar, Jaime Milans del Bosch, ordenó la salida de tanques a las calles de Valencia, en un intento de extender la sublevación.

De madrugada, y según la versión oficial de los hechos, el rey Juan Carlos I apareció en televisión vestido con uniforme militar para expresar su respaldo a la Constitución y al orden democrático.

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