El cáncer de vesícula biliar es una enfermedad poco frecuente pero particularmente agresiva, que suele detectarse en fases avanzadas debido a la ausencia de síntomas claros en sus etapas iniciales. Según la Clínica Mayo, este tipo de cáncer se origina cuando las células de la vesícula biliar (un pequeño órgano situado debajo del hígado y encargado de almacenar bilis) comienzan a crecer de forma descontrolada.
Uno de los principales desafíos del cáncer de vesícula biliar es su diagnóstico tardío. En fases tempranas, puede no producir síntomas evidentes, lo que dificulta su detección mediante exámenes rutinarios. En muchos casos, el tumor se descubre de manera incidental tras una cirugía para extraer la vesícula debido a cálculos biliares.
Cuando aparecen manifestaciones clínicas, estas pueden incluir dolor abdominal, especialmente en la parte superior derecha del abdomen; náuseas y vómitos; fiebre; hinchazón abdominal y pérdida de peso involuntaria. Un signo característico en etapas más avanzadas es la ictericia, una coloración amarillenta de la piel y los ojos que ocurre cuando el tumor obstruye los conductos biliares e impide el flujo normal de la bilis.
Causas y factores de riesgo del cáncer de vesícula biliar
De acuerdo con la Clínica Mayo, no siempre está claro qué provoca el cáncer de vesícula biliar, pero se sabe que comienza con cambios en el ADN de las células del órgano. Estos cambios hacen que las células crezcan y se multipliquen sin control, formando un tumor que puede invadir tejidos cercanos y propagarse a otras partes del cuerpo.
Entre los factores de riesgo más importantes se encuentran los cálculos biliares, que están presentes en la mayoría de las personas diagnosticadas con esta enfermedad. Sin embargo, solo una pequeña proporción de quienes tienen cálculos desarrollará cáncer. Otros factores asociados incluyen la inflamación crónica de la vesícula (colecistitis), la presencia de pólipos vesiculares grandes, anomalías en los conductos biliares y antecedentes familiares de cáncer de vesícula.
El riesgo también aumenta con la edad y es más frecuente en mujeres que en hombres. Además, ciertas regiones del mundo presentan mayores tasas de incidencia, lo que sugiere que pueden influir factores genéticos y ambientales.
Tratamiento del cáncer de vesícula biliar
El tratamiento depende en gran medida del estadio del cáncer, la extensión de la enfermedad y el estado general de salud del paciente. Cuando el cáncer se detecta en una etapa temprana y está limitado a la vesícula, la cirugía para extirpar el órgano (conocida como colecistectomía) puede ser suficiente y potencialmente curativa.
En casos más avanzados, puede ser necesaria una cirugía más extensa que incluya la resección de parte del hígado o de los conductos biliares cercanos. Sin embargo, muchos pacientes son diagnosticados cuando el cáncer ya se ha diseminado, lo que limita las posibilidades quirúrgicas. En estas situaciones, se puede recurrir a un tratamiento de quimioterapia, radioterapia o terapias dirigidas para intentar controlar el crecimiento del tumor y aliviar los síntomas. También pueden emplearse procedimientos paliativos para mejorar la calidad de vida, como la colocación de stents para aliviar la obstrucción biliar.