“La dificultad para confiar en los demás se ha convertido en una preocupación cotidiana para muchas personas”, según la experta en psicología Michelle McQuaid en Psychology Today. Las decepciones, los cambios sociales y la incertidumbre general han hecho que la confianza, tanto en personas como en sistemas, parezca más frágil que nunca. McQuaid señala que es habitual sentirse desorientado, interpretar señales contradictorias y dudar de las intenciones de quienes nos rodean.
Para quienes experimentan esta inestabilidad, la psicóloga propone una pregunta directa: ¿qué podemos hacer para recuperar la confianza en los demás? La respuesta, lejos de centrarse en exigir cambios externos, apunta hacia estrategias personales y prácticas. El objetivo no es resignarse a relaciones dañinas ni bajar los estándares, sino aprender a relacionarse desde una postura más segura y saludable.
McQuaid insiste en que el primer paso no depende de lo que hagan los otros, sino de un cambio interno. Esperar que los demás sean siempre honestos o coherentes solo aumenta la sensación de vulnerabilidad. En cambio, empezar a confiar en uno mismo y en la capacidad de afrontar cualquier situación es el verdadero punto de partida. Solo así se logra salir de los círculos de drama relacional que tanto desgaste provocan.
Por qué la confianza en los demás se rompe
Para Michelle McQuaid, la pérdida de confianza es una reacción comprensible en el contexto actual. Las certezas que antes parecían sólidas ahora resultan dudosas, y las experiencias negativas pasadas pueden reforzar la idea de que es peligroso abrirse a otros. El entorno social y la propia historia personal juegan un papel relevante en esa sensación de amenaza constante.
Sin embargo, la psicóloga afirma que el principal desafío no reside en lo que hacen los demás, sino en cómo cada persona responde ante esas situaciones. En sus palabras, el “apego seguro a uno mismo” es clave para superar la desconfianza. Esto implica reconocer que solo se puede controlar la propia conducta: defender lo que se necesita, pedir ayuda cuando haga falta y establecer límites saludables.
McQuaid advierte sobre el error común de esperar que los cambios provengan exclusivamente del exterior. Esta actitud deja a las personas atrapadas en la frustración y la pasividad, haciéndolas dependientes de factores ajenos. El verdadero progreso, según la experta, surge al asumir la responsabilidad de aprender a gestionar los propios sentimientos y necesidades, incluso cuando los demás no cumplen las expectativas.
Trucos prácticos para volver a confiar
El primer “truco” que propone McQuaid es la autocompasión. Reconocer las emociones propias y tratarlas con amabilidad ayuda a romper el ciclo de autocrítica y culpa. La psicóloga sugiere observar cómo nos contamos lo sucedido y preguntarnos si esas historias realmente nos ayudan o solo nos mantienen en el malestar.
El siguiente paso es la curiosidad. Cambiar la pregunta de “¿qué hicieron mal los otros?” a “¿qué puedo aprender de esta experiencia?” permite salir del rol de víctima y abre la puerta al crecimiento personal. McQuaid indica que este cambio de perspectiva transforma a los supuestos “villanos” en desafiantes que impulsan el desarrollo, y a los “héroes” en personas que acompañan sin rescatar, fomentando así la autonomía.
Por último, la creatividad es fundamental. No se trata de grandes gestos, sino de pequeños experimentos: sostener una conversación diferente, poner un límite por primera vez o pedir ayuda de forma directa. Estas acciones prácticas refuerzan la confianza en uno mismo y generan relaciones más sanas, donde la responsabilidad personal ocupa el centro.
Michelle McQuaid resalta que confiar en los demás siempre implicará cierto riesgo y que las decepciones pueden ocurrir. Sin embargo, fortalecer la confianza personal y aplicar estos trucos permite identificar en quién confiar, cuándo hacerlo y cómo proteger el propio bienestar, sin depender por completo de lo que hagan los otros.