Entre las escarpadas colinas del sur del Peloponeso y frente a las aguas del Mediterráneo se levanta una población aislada del resto de Grecia. Recelosos de los extranjeros, aseguran ser descendientes de los espartanos y proteger una tradición oral que se remonta al medievo. Sin embargo, existe algo que es aún más único en este grupo de personas: su ADN.
Ya se sabía que los maniotas profundos, procedentes de la península de Maní, habían conformado toda una “isla” genética, pero es ahora cuando se ha descubierto hasta cuándo se retrotrae este grupo poblacional. Un reciente estudio publicado en la revista Communications Biology ha analizado el ADN de estas gentes para descubrir que los maniotas descienden directamente de grupos griegos que vivieron en la región desde antes de la Edad Media. Además, la mezcla con otros pueblos resultó ser muy limitada.
Los investigadores interesados en estudiar la genética de los maniotas profundos pertenecían a la Universidad de Atenas, la Universidad de Oxford y la Universidad de Tel Aviv y lograron secuenciar el ADN de 102 personas de la península del Maní. Los resultados indicaron que los maniotas profundos han mantenido una continuidad genética singular desde la época previa al periodo medieval, diferenciándose considerablemente de otros griegos del continente.
En su ADN-Y (heredado por línea paterna), alrededor del 80 % pertenece al haplogrupo J-M172, con una subclase presente en el 50 %, una frecuencia incluso superior a muchos pueblos del Cáucaso, y casi inexistente en la Grecia continental actual. Además, algunos linajes están vinculados directamente a habitantes de la antigua Grecia de la Edad del Bronce, y no muestran prácticamente influencia genética de los pueblos germánicos, eslavos o albaneses, ni de las olas migratorias medievales y posteriores.
Por vía materna, las maniotas muestran más diversidad, con linajes que indican conexiones con pueblos antiguos de los Balcanes, el Levante y Asia Occidental. Sin embargo, varios linajes por parte de madre también son únicos de la región.
Un grupo aislado del resto de Grecia con un ADN único
Este estudio internacional sugiere que los fundadores actuales de la Maní profunda vivieron entre los siglos IV y VIII de nuestra era (entre el 380 al 670 d.C.), justo antes y durante las grandes migraciones en los Balcanes. Por otra parte, el sistema de clanes maniotas puede tener una antigüedad mayor de la que se pensaba, formándose alrededor del año 1350 d.C.
La combinación de aislamiento físico y cohesión social habría permitido que la población de la Maní profunda conservara lo que los investigadores describen como una auténtica “instantánea” del paisaje genético del sur de Grecia anterior a las grandes migraciones medievales. El acervo genético de esta comunidad ofrece una ventana al pasado, permitiendo observar con mayor claridad la composición de la región antes de los profundos cambios demográficos que afectaron a amplias zonas de los Balcanes.
Estos hallazgos no solo enriquecen el conocimiento sobre la historia de Maní, sino que también aportan datos relevantes para el estudio de la dinámica poblacional en el Mediterráneo oriental. La persistencia de un grupo relativamente aislado durante más de un milenio demuestra cómo factores geográficos y sociales pueden influir de manera decisiva en la continuidad genética y cultural.