La convivencia familiar atraviesa distintas etapas a lo largo de la vida y uno de los desafíos más frecuentes surge cuando una de las personas progenitoras inicia una nueva relación sentimental tras una separación o divorcio. Este proceso suele generar dudas, expectativas y, en ocasiones, temores tanto en adultos como en menores.
El modo en que se gestiona la incorporación de una nueva pareja puede influir en el bienestar emocional de los hijos y en el equilibrio de la dinámica familiar. Entender las necesidades propias y ajenas y actuar con cautela resulta esencial para evitar conflictos innecesarios y favorecer una transición armoniosa. La adaptación puede requerir tiempo y paciencia, ya que cada familia transita este proceso de manera única.
Las situaciones familiares toman un nuevo rumbo con la entrada de una pareja en la vida de quienes ya tienen hijos. Susanna Capdevila, abogada especializada en familia, pone el acento, en un vídeo de TikTok, en un punto esencial: “no le digáis: ‘Esta es tu nueva mamá o este es tu nuevo papá’. No. Mamá y papá siguen siendo los de siempre y hay que reforzar el rol del otro progenitor. No debilitarlo”.
Presentación gradual y comunicación adaptada a cada edad
La llegada de una nueva pareja puede generar inseguridad o celos en los menores, especialmente si perciben que su lugar dentro de la familia se ve amenazado. Por eso, el acompañamiento respetuoso desde el primer momento resulta clave. Entre las recomendaciones positivas, la letrada destaca la importancia de esperar a que la relación sea estable antes de presentar a la nueva pareja a los hijos y comunicarlo de manera apropiada.
“Explicárselo con palabras adecuadas a su edad, es decir, si son niños pequeños, pues explicárselo de forma sencilla: ‘esta es una persona importante para mí’”, afirma Capdevila, quien también remarca que debe reforzarse el mensaje de que “ellos van a seguir teniendo su papel fundamental”. Para los adolescentes, señala que “no se lo expliques como si fueran críos”.
La actitud de apertura y escucha hacia las emociones de los hijos facilita la aceptación de la nueva situación. Es habitual que los niños o adolescentes atraviesen etapas de rechazo, indiferencia o incluso preguntas sobre el papel que ocupará esa nueva figura en su vida.
Integración paulatina y respeto por los espacios familiares
Resulta útil que los adultos se mantengan disponibles para resolver dudas y puedan transmitir confianza en el vínculo con la nueva pareja. Sobre el encuentro inicial, la experta insiste en la necesidad de un “contacto progresivo”, aconsejando que se planifiquen actividades que resulten atractivas para los niños y propicien una integración gradual.
Además, subraya que “la presencia de una nueva persona en la vida de la familia no tiene que alterar” decisiones como horarios de visita, días o normas: “Estas son decisiones que corresponden a los padres y que se tienen que consensuar entre ambos”.
El respeto a los tiempos individuales adquiere especial relevancia en este contexto. Otra advertencia central se refiere a los sentimientos de los hijos: “no les obligues a quererle o quererla, ellos van a tener su ritmo y hay que respetarlo”, sostiene Capdevila, quien respalda sus consejos en su experiencia profesional y los califica de valiosos. Respetar la identidad familiar y el espacio de los hijos puede facilitar una convivencia más armoniosa y constructiva para todos los miembros.