La reina Sofía ha reanudado recientemente su agenda pública tras el fallecimiento de su hermana, la princesa Irene de Grecia. La monarca se ha vuelto a dejar ver, pero esta vez lo ha hecho acompañada por su familia más cercana y arropada por la compañía de su nieta, Irene Urdangarin, tal y como informa ¡Hola!. El apoyo familiar y una intensa programación de actos han dominado su regreso, en el que, a pesar del duelo evidente, la monarca emérita ha mostrado su voluntad de mantener el ánimo y la actividad.
La vida de doña Sofía ha estado marcada en las últimas semanas por la pérdida de la princesa Irene, con quien mantenía un vínculo muy estrecho. El pasado 19 de enero, la reina acudía al cementerio de Tatoi, en Atenas, visiblemente emocionada y abrazada a la bandera griega que cubría el féretro de su hermana. Tras tres semanas de retiro y descanso, doña Sofía ha retomado sus compromisos, mostrando nuevamente su sonrisa característica y la disposición habitual a seguir colaborando con diferentes causas sociales.
Irene Urdangarin ha viajado expresamente desde Reino Unido, donde cursa sus estudios, para estar cerca de su abuela y de su madre durante estos momentos de especial sensibilidad. Según el citado medio, la joven ha permanecido junto a la reina emérita, que todavía vestirá de luto durante un tiempo, y ha compartido con ella y la infanta Cristina la asistencia a una cita musical significativa, apoyando así la recuperación del ánimo familiar.
El regreso de la reina Sofía a la vida pública
A principios de febrero, concretamente el día 6, doña Sofía acudió, tal y como adelantó ¡Hola!, junto a la infanta Elena y la infanta Cristina a casa de Teresa Urquijo y José Luis Martínez-Almeida para dar la bienvenida al pequeño Lucas, el hijo de la pareja. El día 10, la agenda de la reina arrancaba con una visita al Banco de Alimentos de Bizkaia, en Basauri, para conocer la instalación fotovoltaica de 96 placas donada por su fundación, con el respaldo de Caser Seguros.
Además, en los próximos días, está previsto que reciba dos galardones en Las Palmas de Gran Canaria, lo que refleja una agenda activa y renovada, llena de desafíos y compromisos. El círculo próximo a la reina ha querido dejar claro, en declaraciones recogidas por el citado medio, que estas últimas semanas han sido “tremendamente difíciles”, aunque insisten en que “no se identifica con esa imagen de mujer deprimida y sola que han querido atribuirle algunos medios”.
Subrayan que doña Sofía “está bien, fuerte de salud, y sus hijos y sus nietos, que van y vienen, la acompañan constantemente”. Ahora la emérita ha reaparecido vestida de negro y luciendo uno de sus collares de perlas preferidos, acompañada por la infanta Cristina y su nieta Irene en una velada musical.
El plan musical y familiar de la reina Sofía
La cita musical ha tenido lugar en el Auditorio Nacional, donde Zubin Mehta, el afamado director de orquesta, ha recibido el homenaje de Ibermúsica con motivo de su 90 cumpleaños. Doña Sofía, que conoció a Mehta en Granada en 1964 cuando era aún princesa, ha recordado junto a él viejos tiempos. Su amistad, forjada hace más de seis décadas, se mantiene intacta.
En este acto, la reina ha disfrutado de una de sus grandes pasiones, la música clásica, presenciando un concierto que ha incluido el Concierto para violín n.º 1 de Max Bruch y la Cuarta sinfonía de Chaikovski, y encontrándose de nuevo con el maestro en persona. La velada ha tenido un componente personal especial, ya que la última reunión entre doña Sofía y el director de orquesta había tenido lugar en 2024, con la princesa Irene aún presente como gran admiradora del maestro.
Los recuerdos han aflorado inevitablemente, pero, al finalizar el concierto, la reina se ha marchado sonriente, agarrada del brazo de su nieta Irene Urdangarin, quien la ha acompañado de forma muy cercana en estos días. Al día siguiente, coincidiendo con el mes desde la muerte de la princesa Irene, la reina Sofía asistía en solitario al segundo concierto del ciclo.