Descubren en Inglaterra una fosa común de la época vikinga con cuerpos mutilados y un gigante

Hallan restos humanos con signos de ejecuciones selectivas y una intervención quirúrgica única en un enclave estratégico al sur de Cambridge

Investigadores trabajando en la fosa (David Matzliach, Cambridge Archaeological Unit / Cambridge University)

Una excavación arqueológica en las colinas de Wandlebury, al sur de Cambridge, ha permitido localizar una fosa común de época anglo-vikinga que aporta nuevas pruebas sobre la violencia organizada durante el siglo IX. El hallazgo, presentado por la Unidad Arqueológica de Cambridge, se produjo durante una campaña educativa anual coordinada por la Universidad de Cambridge y la organización Cambridge Past, Present and Future.

Bajo supervisión profesional, los estudiantes a cargo de la prospección exhumaron una estructura de cuatro metros de longitud y uno de ancho, excepcionalmente conservada en el subsuelo arcilloso de Cambridgeshire. En el interior de la fosa se han recuperado al menos diez esqueletos con signos de ejecuciones masivas. Los cuerpos muestran mutilaciones, decapitaciones y cortes limpios, producto del uso de armas blancas.

La disposición caótica de los restos, sumada a la ausencia de ritual funerario y de ajuar, llevó a los investigadores a interpretar el hallazgo como resultado de ejecuciones selectivas bajo un marco legal o justificación social vigente en la época. Según un comunicado de la Universidad de Cambridge, la deposición deliberada y la falta de atención ritual apuntan a una violencia institucional, en un contexto geográfico clave: la frontera de los antiguos reinos de Mercia y Anglia Oriental, zona de conflicto entre anglosajones y daneses.

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La Crónica Anglosajona recogía relatos escritos sobre enfrentamientos en la región, pero hasta el momento no existían pruebas materiales de violencia a nivel local. La nueva evidencia arqueológica aporta datos inéditos sobre el grado de organización y brutalidad en los episodios bélicos de la Inglaterra del siglo IX.

El “gigante” de Wandlebury y la trepanación craneal

Entre los restos, destaca el esqueleto de un varón de entre 17 y 24 años y 1,95 metros de altura, una diferencia de 25 centímetros respecto a la media masculina de la época. El análisis forense reveló que este individuo fue sometido a una trepanación craneal en vida, una abertura oval de tres centímetros en la parte superior izquierda del cráneo, cuyos bordes muestran signos iniciales de curación.

Cráneos encontrados en la fosa (David Matzliach, Cambridge Archaeological Unit / Cambridge University)

Trish Biers, especialista en osteología funeraria, explicó que la operación pudo estar dirigida a aliviar dolores neurológicos por infecciones, traumatismos o tumores, ya que el cráneo no presentaba heridas de arma. La presencia de intervención médica avanzada sugiere un cierto grado de especialización y acceso a atención sanitaria, lo que apunta a una posible jerarquía social o trato privilegiado. No se ha determinado si el individuo fue ejecutado junto al resto o trasladado al lugar posteriormente.

Un enclave estratégico

La ubicación de la fosa sobre una antigua fortificación de la Edad de Hierro en las alturas del sur de Cambridge refuerza el valor simbólico y funcional del lugar. Históricamente, estas elevaciones funcionaron como puntos de control y disuasión, lo que podría explicar la elección del emplazamiento para ejecuciones.

Estudios geofísicos han identificado ocupaciones intermitentes en la zona, sin pruebas de asentamientos permanentes en la fecha de los enterramientos. El hallazgo destaca por la ausencia de enterramientos secundarios y objetos asociados. La datación por carbono-14 sitúa el evento en el periodo de máxima tensión entre anglosajones y vikingos.

Se prevén análisis isotópicos para determinar el origen geográfico y los hábitos alimenticios del individuo de gran estatura, lo que permitirá saber si era local, extranjero o una figura marginal con acceso a cuidados médicos.

Uno de los hallazgos arqueológicos más importantes a nivel estatal.

Las excavaciones han empleado métodos avanzados, como estudios tridimensionales, tamizado sistemático y muestreo de laboratorio, dentro de la arqueología preventiva. Este enfoque ha consolidado a Wandlebury como referencia en el análisis de prácticas funerarias y violencia organizada en la Inglaterra anglo-vikinga.

La investigación continúa con estudios paleogenéticos sobre el ADN de los restos, para explorar vínculos familiares entre las víctimas, y análisis medioambientales del suelo. El descubrimiento representa un cambio fundamental en el conocimiento arqueológico del sur de Cambridge, donde no se documentaban restos humanos de relevancia desde la década de 1950.

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