Hakoon y Mette Marit visitan a Marius Borg en el hospital antes de su mediático juicio

El hijo mayor de la princesa heredera, acusado de hasta 38 delitos, fue trasladado a un centro médico horas antes de sentarse ante el juez

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Marius Borg y su madre,
Marius Borg y su madre, la princesa heredera Mette-Marit en Oslo, 16 de junio de 2022. (Lise Aserud/NTB via AP, archivo)

La tensión es máxima en Noruega. La familia real atraviesa uno de los episodios más complejos de los últimos años tras la nueva detención de Marius Borg Høiby, hijo mayor de la princesa Mette-Marit, que este martes debe enfrentarse al inicio de un juicio marcado por la gravedad de las acusaciones. Horas antes de su comparecencia ante el tribunal, el joven fue trasladado a un hospital, donde recibió la visita del príncipe heredero Haakon, su esposa Mette-Marit y su hermana la princesa Ingrid Alexandra.

Las imágenes de los herederos acudiendo al centro médico, acompañados por su hija, han causado un profundo impacto en la opinión pública. Hasta ahora, Ingrid Alexandra había permanecido completamente al margen de los problemas judiciales de su hermanastro, en una estrategia clara de la Casa Real para proteger a la futura reina de Noruega. Sin embargo, la situación parece haber alcanzado un punto crítico que ha llevado a la familia a mostrarse unida, al menos en el ámbito privado.

Marius Borg, de 29 años, fue detenido el pasado domingo acusado de agresión física, amenazas con arma blanca y quebrantamiento de una orden de alejamiento dictada en favor de su expareja. Se trata de su cuarta detención y se suma a un historial judicial cada vez más preocupante. Según fuentes judiciales, el joven se enfrenta a un total de 38 cargos, entre ellos varios delitos de carácter sexual, incluidas acusaciones de violación.

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Imagen de archivo de la princesa Mette-Marit de Noruega y su hijo Marius Borg Høiby. EFE/EPA/VEGARD WIVESTAD GROTT NORWAY OUT[NORWAY OUT]

Tras su arresto, el Tribunal de Distrito de Oslo decretó prisión preventiva durante cuatro semanas, al considerar que existe un riesgo real de reincidencia. No obstante, en las últimas horas se decidió su traslado a un hospital situado al este del país, una circunstancia que ha generado incertidumbre sobre si el juicio podrá celebrarse según lo previsto.

Desde la defensa, la abogada de Borg ha reconocido que el estado del acusado ha obligado a una atención médica inmediata, aunque, por el momento, no se ha solicitado formalmente el aplazamiento del proceso. Tampoco se han producido contactos entre la fiscalía y el tribunal para modificar el calendario judicial, lo que mantiene en vilo tanto a los medios como a la propia institución monárquica.

La visita de Haakon y Mette-Marit no ha pasado desapercibida. En un contexto de creciente presión mediática, la presencia de los príncipes herederos junto a su hijo refleja el difícil equilibrio entre el apoyo familiar y la necesidad de mantener la distancia institucional. La Casa Real noruega ha insistido en que Marius Borg no forma parte de la familia real en sentido estricto, pero su vinculación personal con la princesa heredera hace imposible desligar el caso de la imagen de la Corona.

Especial atención ha despertado la aparición de Ingrid Alexandra. Expertos en comunicación institucional señalan que su presencia podría interpretarse como un gesto de apoyo humano más que como una decisión estratégica, en un intento de mostrar cohesión familiar en un momento de extrema vulnerabilidad.

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La princesa Mette-Marit y el príncipe Haakon de Noruega, en su entrevista en el programa 'Året med kongefamilien'. (NRK)

La situación se produce, además, en un contexto especialmente delicado para Mette-Marit, cuyo nombre había vuelto a aparecer recientemente en informaciones relacionadas con viejas polémicas del pasado. La nueva detención de su hijo ha eclipsado cualquier otro asunto y ha colocado de nuevo a la princesa heredera en el centro de la tormenta mediática.

Desde Noruega, el caso se sigue con enorme atención. Nunca antes el entorno más cercano a la futura reina había estado vinculado a un proceso judicial de esta magnitud. Mientras el país espera conocer si el juicio se celebrará finalmente en la fecha prevista, la imagen de una familia real visitando a un hijo hospitalizado resume la dimensión humana de un escándalo que amenaza con dejar una profunda huella en la monarquía noruega.