Hay dinámicas dentro de las relaciones que pasan desapercibidas porque no hacen demasiado ruido: no están envueltas en gritos ni en escenas evidentes de conflicto. A veces se cuelan en frases aparentemente cotidianas, en comentarios que se repiten hasta normalizarse. Son pequeñas grietas que, con el tiempo, pueden terminar resquebrajando algo mucho más profundo: la autoestima.
El problema es que muchas de estas conductas pasan inadvertidas porque se confunden con el amor, con la preocupación o incluso con el sacrificio; se asumen como parte inevitable de estar en pareja. Sin embargo, algunas formas de vincularse esconden mecanismos de control que operan de manera silenciosa. Desde la psicología, detectar esas señales tempranas es clave para diferenciar entre un desacuerdo sano y una dinámica que desgasta emocionalmente.
“Tres frases que me indican que estás en una relación tóxica y que, cuando las escucho como psicóloga, digo: ‘Uy, cuidado’”, señala la psicóloga Ainhoa Vila en uno de sus vídeos de TikTok (@ainhowins). “Además que, cuando las escucho muchísimo en mi consulta, no me están hablando de discusiones normales, sino que me están revelando dinámicas que desgastan tu autoestima a pasos forzados”. No se trata de palabras aisladas, sino de patrones que se repiten y que terminan moldeando cómo una persona se percibe a sí misma dentro del vínculo.
“Están buscando control emocional sobre ti”
La primera de esas frases es: “Después de todo lo que hago por ti”. Según Vila, detrás de esta expresión no hay una comunicación honesta del malestar, “sino que lo que se está creando y generando es una deuda emocional”. La relación deja de ser un espacio de intercambio libre para convertirse en una balanza constante, donde una de las partes parece deber algo de forma permanente.
La segunda frase que la psicóloga identifica como especialmente reveladora es: “Y es que si me quisieras, tú no harías esto”. En este punto, el desacuerdo deja de ser legítimo. “El amor aquí se está convirtiendo en una amenaza y además el desacuerdo se convierte en culpa”, señala Vila. No se discute el hecho concreto, sino que se pone en duda el amor del otro, forzándolo a ceder para no sentirse responsable del daño.
La tercera advertencia llega con una frase que, en apariencia, podría confundirse con una declaración de amor: “Y es que nadie te va a querer tanto como yo”. Sin embargo, Vila destaca que resulta muy peligrosa: “Desde la psicología, a esto se le llama aislamiento emocional. Ojito con esto porque rompe esa sensación de alternativa de que otros también te puedan querer”.
Estas tres frases, según detalla la psicóloga, comparten un rasgo fundamental: “No están buscando el diálogo, sino que están buscando ese control emocional sobre ti”. Así, no hay intención de entender al otro, sino de condicionar su comportamiento a través del miedo, la culpa o la dependencia.
Frente a estas dinámicas, Vila propone una idea sencilla pero poderosa para tomar como referencia. “Una relación sana no te hace sentir ese miedo a perder, sino que te hace sentir segura o seguro para ser quien realmente tú quieras ser”. Un recordatorio de que el amor no debería encoger, sino ampliar.