Encontrar un piso de alquiler se ha convertido en una de las mayores preocupaciones económicas para miles de hogares. Los precios llevan años aumentando, los salarios no crecen al mismo ritmo y el porcentaje de ingresos que se destina a pagar la renta es cada vez más elevado. Para jóvenes, familias con hijos o trabajadores que cambian de ciudad, acceder a una vivienda en alquiler ya no es solo caro, sino que es difícil. La falta de oferta y una demanda desbordada han creado un mercado en el que cada anuncio despierta una avalancha de interesados y en el que muchos aspirantes se quedan fuera incluso antes de poder visitar el inmueble.
Los últimos datos del portal inmobiliario Idealista muestra claramente la tensión del mercado. Durante el último trimestre de 2025, cada anuncio de alquiler publicado en la plataforma recibió una media de 34 contactos antes de desaparecer. Un año antes, la cifra rondaba los 30 interesados. El incremento ha sido de casi el 14%.
Más demandantes para un mercado que no crece
Además, el aumento de personas interesadas por cada piso es un fenómeno generalizado en todo el país. En el último año, la presión sobre el mercado del alquiler ha crecido en la mayoría de las capitales de provincia, especialmente en los grandes núcleos urbanos, donde se concentran empleo, estudiantes universitarios y servicios.
Barcelona destaca entre las grandes ciudades como uno de los mercados donde más se ha recrudecido la competencia, con un aumento de casi el 20% en el número de familias que optan a cada anuncio. Málaga muestra una evolución muy similar, impulsada en parte por su atractivo laboral y turístico. Bilbao, Palma, Alicante y San Sebastián también registran subidas de dos dígitos, mientras que Madrid y Valencia presentan incrementos más moderados, aunque igualmente significativos. Sevilla, por su parte, muestra un crecimiento más contenido, pero sigue moviéndose en niveles elevados de presión.
Este repunte no solo se observa en las grandes capitales. En ciudades de tamaño medio o pequeño, el fenómeno es aún más llamativo en términos relativos. En lugares como Ciudad Real o Soria, el número de interesados por anuncio prácticamente se ha duplicado en apenas un año. Melilla, Ceuta, Lleida, Huelva, Santander o Ceuta también superan el 50% de aumento.
Ciudades donde alquilar es casi imposible
En números absolutos de personas que compiten por cada piso, el mapa del alquiler en España revela contrastes muy marcados. Barcelona se consolida como uno de los mercados más saturados, con más de 60 familias interesadas por cada anuncio. Palma de Mallorca y Madrid tampoco se quedan atrás, con cifras que superan con holgura las cuatro decenas de demandantes. Bilbao, San Sebastián y Valencia completan el grupo de capitales donde encontrar un alquiler se asemeja a ganar una lotería.
Sin embargo, hay ciudades donde la presión alcanza niveles extremos. Vitoria encabeza el ranking nacional, con más de un centenar de contactos por cada vivienda anunciada. Guadalajara, Pamplona, Lleida o Zaragoza, también se sitúan en cifras muy elevadas, lo que evidencia que la falta de oferta es un problema estructural que se extiende por buena parte del territorio.
En el lado opuesto están las capitales donde la competencia es mucho menor. Cáceres registra apenas unos pocos interesados por anuncio, seguida de Salamanca, Badajoz, Segovia o Granada, todas ellas con niveles de demanda sensiblemente inferiores a la media nacional. En algunas de estas ciudades, incluso, la presión ha descendido respecto al año anterior, como ocurre en Teruel, Santa Cruz de Tenerife o Ávila.
El factor territorial y el debate regulatorio
El análisis por provincias refuerza esta idea de desequilibrio. Álava lidera la competencia por el alquiler a nivel provincial, con más de un centenar de familias interesadas por cada vivienda. Navarra, Guadalajara, Barcelona o Zaragoza presentan también cifras muy elevadas.
En el otro lado, provincias como Cáceres, Salamanca o Badajoz muestra un mercado mucho más desahogado.