Una fisura en la vía de alta velocidad en la línea Madrid-Barcelona está provocando otra jornada de retrasos en la circulación de los trenes. Según ha confirmado Adif a Infobae, durante la noche del domingo al lunes un maquinista notificó una incidencia en la línea en el entorno de L’Espluga de Francolí, en la provincia de Tarragona.
La compañía ferroviaria asegura que “de inmediato” se enviaron equipos de mantenimiento, que revisaron las instalaciones y realizaron las primeras intervenciones para reparar el carril afectado.
A consecuencia de la incidencia, la circulación al paso por este punto se ha reducido y los trenes circulan, por el momento, a 80 kilómetros por hora. Ese es el nuevo límite que ha impuesto Adif
Fuentes del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible consultadas por Europa Press apuntan que esta rotura “en ningún caso pone en peligro la circulación” y ya se están realizando las debidas intervenciones desde la pasada noche.
Cientos de viajeros han registrado retrasos en sus trenes debido a esa incidencia.
Reducción de velocidad en la línea Ourense-Santiago
El trayecto Madrid-Barcelona no ha sido la única línea de alta velocidad que ha reducido su velocidad. En el tramo de AVE de Ourense y Santiago Adif también ha implementado una restricción temporal de 160 km/h en toda la ruta por las condiciones meteorológicas adversas que afectan a Galicia. La Aemet, de hecho, ha emitido una alerta roja en Pontevedra por precipitaciones.
Esta medida, aunque limita la rapidez habitual de los trenes AVE, permite que sigan en servicio. Por el contrario, los trenes regionales han visto suspendida su circulación como parte de la respuesta al temporal de lluvia y viento que recorre la comunidad, según han confirmado fuentes de Adif a Europa Press.
La empresa pública ha precisado que esta limitación se mantendrá inicialmente durante 48 horas, periodo en el que se observarán con atención las condiciones meteorológicas y su impacto en la infraestructura ferroviaria. Esta actuación se suma al control previo realizado el pasado viernes, cuando Adif redujo a 220 km/h la velocidad máxima permitida en un tramo de 28 kilómetros de la misma línea. En esa ocasión, la decisión vino precedida por advertencias de maquinistas acerca de vibraciones detectadas en la vía, una situación que se ha seguido de cerca dada la importancia de este corredor, escenario del accidente del tren Alvia hace trece años en Angrois. Y cobra aún más importancia por el descarrilamiento del Iryo y el Alvia en Adamuz el pasado 18 de enero que ha dejado 45 víctimas mortales.
Mañana caótica en Cataluña por Rodalies
En Cataluña, además, se ha vuelto a vivir este lunes otra jornada negra de movilidad después de que el servicio de Rodalies, que debía reanudarse tras toda una semana de sobresaltos y un fin de semana prácticamente sin trenes, se haya suspendido en dos ocasiones por un fallo informático en el centro de comunicación de Adif.
La incidencia informática se está investigando sin que se descarte ninguna hipótesis, incluido el sabotaje, como ha apuntado el ministro de Transportes, Óscar Puente.
Ante este nuevo corte del servicio en Rodalies, el alcalde de Barcelona, el socialista Jaume Collboni, ha afirmado que la situación es “inadmisible y no se puede volver a repetir nunca más”. Además, ha pedido a todos los gobiernos implicados que lleguen al final de la cuestión y de sus causas estructurales y, una vez hecho, “se depuren responsabilidades en Adif y Renfe”.
“Los gobiernos han estado en su sitio y han ido informando debidamente y pidiendo disculpas a los usuarios, que es lo que se tiene que hacer en estos casos. Más allá de esto, los ayuntamientos tenemos que pedir que no se vuelva a repetir y llegar al fondo de las causas”, ha sostenido.