Un hombre belga de 57 años quiere jubilarse en España: “Con 1.000 euros al mes tengo suficiente para vivir como un rey”

Nuestro país se posiciona como el destino preferido de ciudadanos extranjeros para retirarse

Un jubilado en la playa. (Freepik)

Cada vez más, España se convierte en el destino favorito para retirarse en Europa. Atraídos por el clima, el menor coste de vida y la calidad de la misma, hace que ciudadanos como Claude Charlier, de 57 años y natural de Saint-Mard, diga que “quedarse en Bélgica está descartado”.

Antes de instalarse definitivamente en España, Claude barajó la opción del sur de Francia, principalmente por el idioma. Sin embargo, una estancia en Navidad en Alicante le hizo cambiar por completo su deseo. “Hacía 25 grados. Francia estaba descartada. España seguía siendo nuestra opción”, ha recordado en el medio francés Sud Info.

Ese viaje le llevó también a explorar el mercado inmobiliario español, entonces muy por debajo de los precios que hoy en día lo marcan. “Por 100.000 euros se podían encontrar propiedades extraordinarias”, ha confesado.

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Un apartamento por 86.000 euros

Finalmente, Claude adquirió un apartamento de 70 metros cuadrados, con dos dormitorios y dos amplias terrazas, en un complejo de golf de la Costa Blanca. La vivienda estaba totalmente “amueblada, incluso con toallas y ropa de cama”. El precio fue de 86.000 euros, sin impuestos.

“Con 1.000 euros al mes por persona, en España se vive como un rey”, ha sentenciado. No alquila su apartamento porque no ha dejado de ser una simple segunda residencia. “Se ha convertido en mi segunda casa, o incluso la primera, considerando que Bélgica se ha convertido solo en una solución temporal”, ha explicado.

No obstante, ha reconocido que la electricidad y el agua tienen precios elevados, pero destaca que comer fuera sigue siendo asequible: “Un menú completo cuesta 14 euros. Con entrante, plato principal y postre. Por la noche, unas tapas en la terraza”.

Pero más allá de lo económico, Claude ha subrayado el trato recibido en España. “Los españoles son muy acogedores y los belgas son apreciados aquí mucho más que los ingleses”, ha comentado. Incluso ha empezado a aprender el idioma: “Lo único importante es hablar despacio”, dijo.

Las pensiones de jubilación en 2025 y su capacidad adquisitiva auguran un futuro sombrío para nuestros mayores.

La realidad de los españoles: un sistema presionado

Mientras, los españoles viven en una realidad completamente distinta a la de los jubilados extranjeros. El país afronta una crisis estructural de su sistema de pensiones. Un modelo de reparto en el que los trabajadores sostienen a los jubilados y que, actualmente, las bases demográficas están cambiando.

El dato más preocupante es la tasa de dependencia: si hace décadas había casi tres trabajadores por cada pensionista, en las próximas décadas la relación podría acercarse peligrosamente al 1 a 1. Durante años, los ingresos no han sido suficientes para cubrir el gasto, obligando al Estado a recurrir a préstamos y transferencias.

Pero el problema también se agrava por un mercado laboral marcado por los bajos salarios, precariedad y productividad estancada, lo que limita las cotizaciones a la Seguridad Social. Las reformas recientes, como la indexación de las pensiones al IPC, el Mecanismo de Equidad Intergeneracional o los incentivos para retrasar la jubilación, buscan ganar tiempo, pero generan un fuerte choque entre fuerzas políticas, ya que los jubilados constituyen un fuerte grupo de voto.

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