Las relaciones de pareja pueden estar marcadas en ocasiones por momentos valiosos y gestos de afecto, aunque esto no siempre refleja un verdadero equilibrio emocional ni garantiza el bienestar real de quienes las integran.
Aunque una pareja pueda ofrecer momentos de cariño, conexión y recuerdos agradables, la psicóloga Ana, a través de un vídeo compartido en su cuenta de TikTok (@gabanapsicologia), advierte sobre una trampa frecuente en los vínculos afectivos: “Que una relación tenga cosas buenas no quiere decir que te esté haciendo bien, ¿te suena esto?”, plantea, invitando a cuestionarse si el saldo positivo de una relación necesariamente significa bienestar personal.
Desde la experiencia de Ana, surge un interrogante fundamental sobre el equilibrio emocional dentro de una relación. “¿Estoy siendo más yo o menos yo desde que estoy aquí?”, propone. Para la especialista, sentirse permanentemente en alerta o priorizar la adaptación por encima de la elección individual son señales de alerta que merecen atención. “Te adaptas más de lo que eliges, piensas más en no perder la relación que en cómo te sientes tú dentro de ella...”, describe.
Miedo a terminar una relación
La psicóloga, recurriendo a preguntas destinadas a la autoevaluación, insiste en que no se requiere la presencia de conductas extremas o dañinas para que una relación deje de ser saludable. Según Ana, “no tiene que haber un daño grave para que algo no sea sano para ti”, resaltando la importancia de identificar cuando lo positivo apenas alcanza para justificar la permanencia. “¿Lo bueno me compensa o únicamente me justifica el quedarme?”, expresa.
Al abordar el miedo a terminar una relación, la especialista sintetiza una paradoja común: “Una relación no tiene que ser horrible para tener que dejarla y es que a veces no te vas porque el otro haga mal todo, sino porque no te hace bien lo suficiente, ¿te suena esto?”.
El planteo de Ana invita a reflexionar sobre cómo las relaciones pueden generar dinámicas sutiles que, sin llegar a lo grave o evidente, afectan el bienestar personal. Muchas veces, el apego a los momentos positivos o al recuerdo de etapas felices lleva a minimizar señales que indican incomodidad, insatisfacción o pérdida de autenticidad.
En este contexto, las pequeñas renuncias diarias y la tendencia a priorizar el vínculo por encima de las propias necesidades pueden pasar inadvertidas, consolidando patrones de adaptación que se naturalizan con el tiempo.
Autoevaluación y análisis
La insistencia en la autoevaluación cobra relevancia cuando se observa que muchas personas permanecen en relaciones que no necesariamente dañan de manera explícita, pero sí erosionan poco a poco la autoestima o la sensación de libertad.
La pregunta sobre si “lo bueno compensa o solo justifica” la permanencia lleva a explorar si la balanza entre los momentos agradables y las renuncias personales se inclina realmente hacia el bienestar. A veces, el simple temor a la soledad o la presión social por mantener una pareja estable actúa como un argumento más fuerte que la satisfacción personal.
El análisis propuesto no busca demonizar los vínculos afectivos ni reducirlos a una lógica utilitaria, sino más bien promover la conciencia de que el bienestar en una relación se construye a partir de elecciones genuinas y no solo de la suma de aspectos positivos.
Reconocer cuándo se prioriza la permanencia por costumbre o inseguridad, en vez de por una verdadera sensación de plenitud, puede abrir la puerta a decisiones más alineadas con el propio bienestar emocional.