La postura del cadáver: un ejercicio de relajación que es el cierre perfecto para una sesión de yoga

También conocida como Savasana, dirige toda la atención a la respiración y favorece la calidad del descanso

Grupo de personas meditando. (Shutterstock)

La postura del cadáver, conocida como Savasana, marca el cierre de la mayoría de las clases de yoga. Es una postura sencilla en apariencia, pero encierra un reto: permanecer inmóvil y relajado, dejando que la mente se quede en blanco después del movimiento.

Al practicar Savasana, el cuerpo descansa completamente mientras la atención se dirige a la respiración y a las sensaciones físicas. Este momento de quietud no solo permite recuperar energía, sino que también entrena la mente para observar los pensamientos sin involucrarse en ellos.

Muchos consideran que Savasana es más difícil de lo que parece, ya que quedarse quieto y despejar la mente puede resultar todo un desafío. Sin embargo, integrar esta postura al final de la práctica ayuda a absorber los beneficios del yoga y a prepararse para volver a la rutina diaria con una mayor sensación de calma.

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Paso a paso para hacer la postura del cadáver

Para comenzar con Savasana, busca un espacio tranquilo donde puedas tumbarte sin molestias ni interrupciones. Coloca una esterilla de yoga en el suelo y acuéstate boca arriba, permitiendo que todo tu cuerpo repose de forma natural. Separa las piernas ligeramente, dejando que los pies caigan hacia fuera sin tensión. Los brazos deben colocarse a los lados, a unos centímetros del torso, con las palmas de las manos mirando hacia el techo y los dedos relajados.

Postura del cadáver. (Freepik)

Cierra los ojos suavemente y dedica unos instantes a notar los puntos de contacto de tu cuerpo con el suelo. Deja que los hombros, la espalda y la cabeza descansen sin esfuerzo. Puedes ajustar la posición para liberar cualquier incomodidad, utilizando una manta doblada bajo las rodillas si necesitas aliviar la zona lumbar.

Puedes hacer un recorrido mental de pies a cabeza, notando cómo cada zona se va soltando y relajando poco a poco. Permanece en Savasana durante un período de cinco a diez minutos, o el tiempo que necesites para sentirte realmente descansado. Si practicas yoga guiado, espera a que el instructor indique el final; si estás en casa, puedes programar un temporizador suave para no estar pendiente del reloj. Al terminar, mueve los dedos de manos y pies, estírate suavemente y reincorpórate despacio para evitar mareos.

Beneficios de la postura Savasana

Practicar Savasana aporta ventajas tanto físicas como mentales, convirtiéndose en un elemento fundamental dentro de cualquier rutina. Físicamente, permite que los músculos se relajen por completo tras el esfuerzo, aliviando tensiones y facilitando una recuperación más rápida. El ritmo cardíaco y la respiración disminuyen de forma natural, ayudando a equilibrar el sistema nervioso y reducir los niveles de estrés acumulado.

El yoga combina ejercicio físico y meditación para mejorar fuerza, postura y flexibilidad. Favorece la respiración consciente, reduce ansiedad, fortalece huesos y articulaciones, mejora el sueño, la inmunidad y la salud cardiovascular, aportando equilibrio emocional y bienestar integral.

A nivel mental, Savasana enseña a la persona a observar sus pensamientos y emociones sin dejarse arrastrar por ellos. Esta actitud de atención plena contribuye a mejorar la concentración y a desarrollar una mayor resiliencia ante las preocupaciones cotidianas. Además, la pausa consciente que representa esta postura ayuda a integrar todos los beneficios de la práctica física previa, potenciando el bienestar general.

Dedicar unos minutos diarios a Savasana puede tener un impacto positivo notable en el estado de ánimo y la calidad del descanso. Muchos practicantes destacan que esta postura les permite afrontar el resto del día con mayor claridad mental, serenidad y energía renovada.

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