Juan José Ebenezer, mecánico: “El error más común con la grasa es creer que cuanto más pones mejor lubrica”

El exceso de este complemento puede aumentar la presión, la temperatura y acelerar el desgaste de los componentes, según advierte el especialista

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Juan José Ebenezer habla sobre la grasa en los vehículos (TikTok / @talleresebenezer)
Juan José Ebenezer habla sobre la grasa en los vehículos (TikTok / @talleresebenezer)

Aplicar grasa en los mecanismos de vehículos o maquinaria es una tarea habitual dentro del mantenimiento preventivo, pero no siempre se realiza de manera correcta. A pesar de su aparente sencillez, una mala gestión en la lubricación puede acarrear consecuencias para el funcionamiento y la vida útil de los componentes.

Juan José Ebenezer, especialista en mantenimiento, recalca desde su cuenta de TikTok (@talleresebenezer) que el exceso de grasa constituye uno de los errores más extendidos. Según relata, muchas personas actúan bajo la creencia de que aplicar más cantidad implica una mejor protección, cuando en realidad esto puede generar problemas adicionales.

“El error más común con la grasa es que te crees que cuanto más pones, mejor lubrica”, explica Ebenezer, y advierte que este pensamiento puede llevar a daños en los sistemas. El experto insiste en la importancia de conocer tanto la función como el tipo de grasa adecuado antes de intervenir.

Consecuencias del exceso de grasa

En sus palabras, “si pones un exceso de grasa puedes aumentar la presión, puedes aumentar la temperatura e incluso si pones una grasa que no es la suya, puede ser que te cargues el componente simplemente porque no estás usando la adecuada, bien sea por temperatura, por adherencia o por lo que sea”. Esta consideración no solo afecta a piezas de reposición, sino también a componentes nuevos, como los rodamientos que ya vienen sellados con una grasa específica de fábrica.

Ebenezer subraya que cada componente requiere un tipo de grasa y una cantidad precisa, especificada por el fabricante. Por eso recomienda, como pauta esencial, consultar los manuales de usuario antes de proceder. “Aunque parezca que cuanto más grasa pongas mejor va a ir la cosa, más te vale pararte un poquito, informarte y seguir los manuales que te lo suelen poner en todos los componentes que compras”, sugiere el especialista.

Mecánico aplicando lubricante a una pieza (iStock)
Mecánico aplicando lubricante a una pieza (iStock)

El mecánico advierte que una lubricación inadecuada puede hacer que el componente trabaje bajo condiciones para las cuales no fue diseñado. Esto puede traducirse en un desgaste acelerado, aumento de la fricción interna y una mayor acumulación de suciedad en el interior de los mecanismos. Cuando la grasa excede la cantidad recomendada, tiende a desplazarse hacia zonas donde no debería estar, dificultando la correcta disipación del calor y favoreciendo el deterioro prematuro de las piezas.

Además, el uso de grasas incorrectas puede provocar incompatibilidades químicas, afectando los sellos y provocando pérdidas o contaminación en el sistema. Ebenezer recalca que, aunque el mantenimiento preventivo es clave para evitar averías, la intervención solo será eficaz si se respetan las especificaciones técnicas de cada elemento.

Priorizar la información y precisión

La experiencia del especialista apunta a que la mayoría de las averías relacionadas con la lubricación provienen de la falta de atención a estas recomendaciones básicas. “No metas más grasa que eso no le va a ayudar a ir mejor. Eso va a hacer que se deteriore antes de tiempo”, concluye.

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Su consejo invita a priorizar la información y la precisión por encima de la intuición o la costumbre, una pauta que puede marcar la diferencia en la durabilidad de los equipos. Incluso en talleres profesionales, comenta Ebenezer, es habitual encontrar errores por confiar en la experiencia personal y no en las instrucciones técnicas, lo que refuerza la importancia de la formación continua y la actualización de conocimientos en el ámbito del mantenimiento.