La rutina diaria con una mascota suele estar llena de gestos automáticos que rara vez se cuestionan. Sacar al perro a pasear, darle de comer, jugar con él o premiarlo tras una caminata forman parte del día a día de millones de familias. Sin embargo, algunos de esos hábitos aparentemente inofensivos pueden esconder riesgos graves para la salud del animal.
Uno de ellos es el momento en el que se le ofrece la comida. Dar de comer a un perro justo antes o después de realizar ejercicio intenso es una práctica común, pero también una de las más peligrosas si no se hace con criterio. Así lo advierte el dueño de la tienda de mascotas Pawty, en un vídeo enfocado en bienestar animal y publicado en su cuenta de TikTok (@pawty.es). La finalidad es clara: alertar de una emergencia veterinaria que puede acabar con la vida del animal en cuestión de horas.
El experto explica que este error está directamente relacionado con una afección grave conocida como torsión de estómago, una situación que requiere intervención veterinaria urgente y que, en muchos casos, resulta mortal si no se actúa a tiempo.
La torsión de estómago: una emergencia vital
La torsión gástrica (también llamada dilatación-torsión de estómago) se produce cuando el estómago del perro se llena de gas o comida, se dilata y acaba girando sobre sí mismo. Este giro bloquea la entrada y salida de alimentos y gases, impide la irrigación sanguínea y provoca un deterioro rápido del estado general del animal.
“El estómago se hincha, se gira y se bloquea por completo. En ese momento tienes una o dos horas para actuar”, advierten desde la cuenta especializada. Si no se realiza una cirugía inmediata, el pronóstico es extremadamente grave. La falta de riego sanguíneo puede causar necrosis en los tejidos o desencadenar un shock que, en muchos casos, resulta irreversible.
Aunque esta afección es más frecuente en perros de razas grandes o gigantes, como pastores alemanes, dogos o labradores, el especialista subraya que puede ocurrir en cualquier perro. Además, el riesgo aumenta cuando el animal come una gran cantidad de alimento y, poco después, realiza ejercicio intenso como correr, saltar o jugar de forma brusca. También puede aparecer si el perro come con demasiada rapidez, incluso sin actividad física posterior.
Cómo prevenir una situación potencialmente mortal
La buena noticia es que la torsión de estómago puede prevenirse en muchos casos con cambios sencillos en la rutina diaria. El primero de ellos tiene que ver con la alimentación. El experto recomienda dividir la ración diaria en dos o tres tomas para evitar que el estómago se llene en exceso de una sola vez.
Otro punto clave es controlar la velocidad a la que el perro come. Para aquellos animales que devoran la comida con ansiedad, el uso de comederos antivoracidad ayuda a ralentizar la ingesta y reduce el riesgo de dilatación gástrica. Además, es fundamental respetar los tiempos de descanso: se aconseja esperar al menos una hora después de comer antes de realizar ejercicio intenso y, del mismo modo, evitar dar de comer inmediatamente tras un paseo exigente.
Estos ajustes, aparentemente simples, pueden marcar la diferencia entre una rutina segura y una emergencia veterinaria grave. “Con estos cambios puedes evitar una situación gravísima”, insisten desde Pawty, donde animan a difundir esta información entre otros dueños de perros.