En un momento de encarecimiento del coste de vida y reducción del poder adquisitivo para muchos trabajadores, los pagos adicionales al salario habitual pueden suponer una alegría para los empleados que los reciben. Por eso, algunas empresas optan por recompensar el buen desempeño de su plantilla con incentivos económicos en la nómina por el trabajo particular del empleado y los resultados satisfactorios de la compañía en general. En estos momentos de dificultad económica, sin embargo, la mayoría de firmas optan por apretarse el cinturón y prescinden de este tipo de bonus.
La empresa TR Italy Spa, ubicada en Umbría (Italia), no ha seguido esta tendencia y ha otorgado un bonus salarial promedio de 1.700 euros a cada uno de sus 120 empleados de la planta en Fossato di Vico, como reconocimiento por los beneficios logrados en el último año fiscal, según señala el medio local Corriere dell’Umbria. Esta medida se ha implementado en un contexto en el que muchas compañías italianas atraviesan recortes y despidos, lo cual resalta la iniciativa de la firma de priorizar el bienestar de su personal. Este plus en la retribución, incluido en la nómina de julio, coincide con el inicio de las vacaciones de verano y tiene como objetivo apoyar la economía de los trabajadores en esa etapa. Más allá de su impacto financiero, la bonificación reconoce la productividad, calidad y el compromiso con la seguridad laboral.
El CEO defiende su estrategia
Stefano Pisoni, consejero delegado de TR Italy, ha asegurado que “cuando se ponen las personas en el centro de la estrategia empresarial, los resultados son sostenibles. Este bono no es solo una recompensa, es un mensaje claro: valoramos lo que cada empleado aporta día tras día”. TR Italy Spa se especializa en la fabricación de tornillos y sistemas de fijación personalizados para automoción, electrodomésticos e infraestructuras inteligentes.
Integrada desde 2014 en el grupo británico Trifast plc, la empresa produce más de 1.200 millones de piezas anuales y factura cerca de 32 millones de euros, siendo Fossato di Vico responsable del 70% de su volumen. La empresa sostiene una cultura interna de transparencia, con encuentros semestrales en los que toda la plantilla accede a información sobre resultados y proyectos, según señalan medios locales.
La opinión pública, dividida
Esta estrategia empresarial, en la que se prioriza recompensar a los empleados por el trabajo realizado y agradecer el esfuerzo llevado a cabo para el buen funcionamiento de la empresa ha sido bien recibida por la opinión pública. Aun así, otros programas similares han obtenido como respuesta críticas y quejas de la ciudadanía, que ha identificada motivos menos solidarios detrás de estos planes.
Una de ellas ha sido la estrategia de la aerolínea Ryanair desvelada recientemente por una investigación del diario The Sunday Times, que implementa un sistema de incentivos para que su personal reciba 1,50 euros por cada maleta que detectan en la puerta de embarque y supera las dimensiones permitidas, con un límite mensual de 80 euros por empleado. Esta política refuerza una vigilancia estricta sobre el equipaje de mano en los vuelos de la compañía irlandesa, donde las normas se aplican con máxima rigurosidad.
El objetivo, según el CEO Michael O’Leary, es incentivar a los trabajadores para que se cumplan las reglas y desalentar a los pasajeros que intentan abordar con maletas demasiado grandes, aunque muchos han visto la medida como una táctica para aumentar los ingresos de la empresa a costa de los consumidores.