
En el corazón de Bengaluru, India, a 400 pies de altura, descansa una de las residencias más extravagantes y deshabitadas del planeta. Se trata de una réplica de la Casa Blanca construida en la cima de un rascacielos por el empresario indio Vijay Mallya, conocida como la “Casa Blanca en el Cielo”. Costó 20 millones de dólares y, aunque fue diseñada para impresionar, nunca ha sido habitada.
La mansión, con una superficie de aproximadamente 40.000 pies cuadrados, cuenta con helipuerto en la azotea, piscina infinita, jardines exuberantes y acabados de lujo, todo ideado para reflejar el estilo de vida opulento de su creador, según Supercar Blondie. Inspirado por la residencia del presidente de Estados Unidos, Mallya ha proyectado su versión personal: “mucho más alta y con mejores vistas”, se describe en el sitio web.
Una megaconstrucción que nunca ha sido habitada

El empresario, apodado en su día como el “Rey de los buenos tiempos”, comenzó la construcción de esta vivienda a principios de la década de 2010. El edificio en el que se sitúa, las Kingfisher Towers, lleva el nombre de una aerolínea desaparecida y marca de cerveza que lo hizo famoso y millonario. Tras varios años, en 2016, el proyecto estaba prácticamente terminado.
No obstante, ese mismo año, el imperio financiero de Mallya comenzó a desmoronarse. Las autoridades indias lo acusaron de fraude e impago de más de mil millones de dólares en préstamos. De esta manera, enfrentado a numerosos procesos judiciales y con sus bienes congelados, Vijay Mallya tuvo que abandonar el país para refugiarse en Reino Unido, donde reside desde entonces. No obstante, su vuelta podría llegar antes de solucionar el conflicto.
¿Qué ha pasado con la “Casa Blanca en el Cielo” tras la huida de Vijay Mallya?

Desde su partida, la megamansión se ha mantenido vacía e inacabada, a pesar de su extraordinaria réplica. Como si no hubiese pasado un día desde entonces, la vivienda continúa imponente sobre la ciudad, enorme, llamativa y vacía. Hoy por hoy, es una mansión con todo, menos un residente.
Aunque fue pensada para impresionar, el paso del tiempo ha transformado su imagen. Ahora, casi una década después de su inicio, nadie ha reclamado el inmueble ni ha intentado completar la obra. Por ello, “se ha vuelto menos una casa y más un mito inmobiliario. Es uno de los ‘qué hubiera pasado si…’ más caros de la arquitectura moderna”, resumen en Supercar Blondie.
Mallya, por su parte, ha seguido defendiendo su inocencia desde el Reino Unido. De este modo, ha alegado en diferentes ocasiones que estaba siendo perseguido injustamente, pero los tribunales británicos no comparten su visión. Esto se pudo ver en abril de 2025, cuando el millonario perdió una nueva apelación.
Este escenario ha aumentado la posibilidad de que sea extraditado a India. No obstante, esto no indica que vaya a poder disfrutar de su mansión cuando regrese. Y mientras la justicia avanza, la que pudo haber sido una residencia símbolo del éxito, se convierte en un monumento al exceso y la ambición frustrada.
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