
Samya Aghbalou se ha convertido en la primera expulsada definitiva de Supervivientes 2025. Sumamente afectada y sin poder contener las lágrimas, la diseñadora de joyas puso fin a su paso por Cayos Cochinos el pasado domingo, 30 de marzo, casi un mes después de haber saltado del helicóptero y haber comenzado su aventura en Honduras. Eso sí, no es la primera participante en volver a España, pues Rosario Matew ha seguido los pasos de Terelu Campos y ha abandonado voluntariamente el formato.
La que fuera aspirante de MasterChef ha afirmado que se encuentra bien, “porque me he ido con un grupo en el que realmente” se ha sentido cómoda. “¿Que me hubiera gustado quedarme más? Pues sí, pero bueno, tampoco estoy mal. Siento que tampoco lo he hecho tan mal. Que me he superado en muchas cosas que es para lo que he venido. Y, bueno, me ha tocado irme la primera y, bueno, era lo que tenía que pasar", ha expresado.
“Está el ganador y el primer expulsado. Y nada, yo tengo el título de la primera expulsada de Supervivientes”, han sido las últimas palabras pronunciadas por la joven de origen marroquí. No obstante, antes de coger el avión y poner rumbo a España, Samya se ha enfrentado al clásico momento de verse en el espejo.

“¡Qué nervios!“, ha confesado, poco antes de que el telón del espejo subiera del todo. ”Es que hace cuánto que no veo un espejo... Estaré hecha un cuadro. No sé si quiero verme...“, ha agregado. En lo primero que se ha fijado Samya ha sido en sus cejas, que ha considerado que estaban demasiado ”despeinadas”. “Madre mía”, ha exclamado una y otra vez, mirándose constantemente.
En cuanto a su peso, ha considerado que no ha bajado demasiado. “He bajado un poco, pero tampoco me noto mucha diferencia”, ha afirmado, agregando que sí que siente que ha perdido grasa. “Así que igual, si tonifico en el gym, me pongo potente... Esto voy a aprovecharlo”. Centrándose en los brazos, nota que estos están más delgados, al igual que de pecho, zona de su cuerpo en la que está “más plana todavía”.

Eso sí, lo que menos le ha gustado ha sido su pelo. “Es un cuadro, es paja”, han sido las palabras que ha pronunciado para definirlo. No obstante, haciendo un balance general de su figura, Samya ha afirmado que: “Me veo mona, me encanta como estoy de morena, así que ni tan mal”.
Acto seguido, la diseñadora de joyas ha disfrutado de la clásica ducha de agua dulce que tantos días llevaba sin poder darse. “Parece que vengo de la mina”, ha bromeado tras ver toda la suciedad que desprendía su cuerpo. “Huelo a limpio y no a sal seca. Sentía que era ‘eau de Honduras’. Oler el champú es un placer. Estoy disfrutando esta ducha como nunca”, ha dicho, muy emocionada. Finalmente, ha podido degustar un impresionante banquete que la organización le había preparado y que se ha convertido en su primera comida tras días de escasez. “He soñado tantas veces con esto en la playa...”, ha admitido.
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