El pasado martes, los Gremios de Pastelería de Barcelona, Girona, Lleida y Tarragona se reunían con el objetivo de decidir cuál Postre Catalán Emblemático del 2025. Y el ganador no ha sido la coca, el tortell ni los panellets, sino un pastel enormemente conocido dentro y fuera de Cataluña: el brazo de gitano. Los pasteleros catalanes han elegido esta receta en todas sus variantes —con crema, nata o trufa— como el postre que mejor representa la tradición pastelera catalana, una decisión que viene a celebrar la distinción que recibe este año Cataluña como Región Mundial de la Gastronomía.
Una vez elegido este postre como emblema de la profesión en Cataluña, los presidentes de los cuatro gremios presentaron una receta renovada del brazo de gitano más tradicional, revisionando sus características más clásicas para adaptarlo a los gustos más actuales. Se trata de una nueva receta que se compartirá con todos los pasteleros agremiados para que puedan elaborarla en sus pastelerías a partir del mes de abril, e incorporarla así a su oferta habitual.
Miguel Zaguirre, presidente del Gremio de Pastelería de Barcelona, ha querido aprovechar la ocasión para reivindicar, en nombre de los cuatro gremios, la importancia de la pastelería dentro de la gastronomía catalana. “La cultura pastelera, con una amplia variedad de productos y elaboraciones, está estrechamente ligada a nuestra identidad y tradición, tanto a través de hábitos gastronómicos como de la red de comercio de proximidad”, ha comentado.
¿Por qué el brazo de gitano?
El postre en cuestión se suele elaborar siguiendo siempre un mismo patrón. Su receta parte de una masa genovesa que se cubre con un relleno, ya sea de mermelada o crema, nata, moca o chocolate, para luego enrollarse y decorarse finalmente con una cobertura de azúcar glas, chocolate, glaseado, quemada, merengue o nata.
No solo su sabor ha hecho que los pasteleros se decanten por el brazo de gitano como receta representativa de su oficio. Su historia y larga tradición hacen de este postre todo un símbolo de la cocina catalana. El brazo de gitano, en todas sus variantes, es uno de los productos más representativos de la pastisseria d’obrador, un oficio artesano que elabora postres como este a partir de ingredientes naturales y de proximidad con una técnica originalmente catalana. Las primeras referencias sobre este dulce en recetarios y artículos de prensa datan de la década de 1920, aunque se sabe que su origen es mucho anterior. En Cataluña, es tradición comprar este postre los domingos o con motivo de cualquier celebración familiar o entre amigos, ya sea como merienda o como punto final a un largo banquete.
Un postre de nombre polémico que conlleva una reivindicación
Esta decisión de los gremios catalanes no está exenta de polémica. Este delicioso pastel ha sido protagonista de debate en varias ocasiones debido a su nombre, el cual la Asamblea Nacional del Pueblo Gitano ya pidió cambiar a la RAE por su connotación racista. No obstante, esta decisión por parte de los pasteleros ha contado con el apoyo de la asociación Veus Gitanes, una asociación de jóvenes mujeres gitanas que ha considerado positivo reivindicar la denominación de este pastel y su vinculación con la comunidad gitana.
Y es que el nombre de esta especialidad tiene mucho que ver con su historia o, al menos, con la teoría más extendida en lo relativo a su nacimiento. El origen de este sobrenombre tendría que ver con los caldereros que, desde principios del siglo XIX y primera mitad del siglo XX, recorrían las pastelerías de Barcelona vendiendo recipientes de cobre y otras chamarilerías útiles para el oficio. Este gremio, entonces, era ocupado en su gran mayoría por personas gitanas. Como recompensa y agradecimiento por su labor, los pasteleros solían entregarles un obsequio, en este caso una plancha de bizcocho enrollada con algún tipo de crema que los caldereros se llevaban apoyado sobre un brazo.