Los alimentos que necesiten frío para su conservación deben ser guardados con rapidez para mantener la cadena de frío. Esto es importante no sólo para preservar la calidad, propiedades nutritivas y organolépticas de los productos alimenticios, sino también para mantener al alimento en condiciones adecuadas de seguridad, conforme detalla la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN). Sin embargo, hay un producto que se conserva a temperatura ambiente en los supermercados, pero debemos refrigerar al llegar a casa.
En los supermercados y tiendas de alimentación, los huevos se encuentran en baldas y fuera de las neveras. La razón la explica, a través de su cuenta de Instagram, la nutricionista Bea Gonfer. La experta explica que esto se debe a que el huevo tiene una cutícula, que es una “piel super finita”, que va por debajo de la cáscara y que lo protege, entre otras cosas, de la salmonela, puede estar en la parte exterior de la cáscara, conforme indica.
Para evitar que estas bacterias penetren en el huevo es importante evitar los cambios bruscos de temperatura. “Para evitar esto, en los supermercados se suelen poner los huevos a temperatura ambiente, ya que suele ser estable y en casa también se podrían mantener a temperatura ambiente, pero se recomienda guardarlos en el frigorífico porque los mantiene más frescos. El frío contribuye a que el huevo mantenga una clara más densa y una yema más centrada”, explica Gonfer.
En este sentido, la AESAN también explica que los huevos no deben lavarse ni limpiarse, “ya que tales prácticas pueden dañar su cáscara que constituye una barrera eficaz contra la entrada de bacterias”. También aconsejan sacar los huevos del frigorífico justo antes de su uso, así como cocinar correctamente los alimentos que lleven huevo, hasta que la clara y la yema estén cuajados.
¿Cuántos huevos puedo comer a la semana?
Para personas sin problemas de salud, la Organización Mundial de la Salud recomienda un consumo de hasta siete huevos por semana, lo que equivale a un huevo al día. Se considera que esta cantidad es segura y no se ha demostrado que incremente el riesgo de desarrollar problemas cardíacos en individuos sin afecciones preexistentes. De hecho, algunas investigaciones han señalado que el consumo regular de huevos puede incluso estar asociado con un menor riesgo de accidente cerebrovascular.
En el caso de las personas con colesterol alto o enfermedades cardiovasculares, las recomendaciones son más moderadas. En general, se sugiere limitar el consumo a tres o cuatro huevos por semana. Esta reducción tiene como objetivo prevenir un aumento excesivo de colesterol en sangre, aunque es importante destacar que el efecto del consumo de este alimento en estos casos puede variar de una persona a otra. Por lo tanto, es fundamental que las personas con problemas de colesterol consulten a un profesional de la salud antes de modificar su dieta.