
Han pasado tres meses desde que la vida de Irene Urdangarin dio un giro de 180 grados. La hija pequeña de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin dejó a un lado sus planes de estudiar en la Escuela Hotelera de Lausana de Suiza para embarcarse en un voluntariado humanitario en Camboya, India y Mozambique, siguiendo los pasos de su hermano mayor, Juan Valentín.
La joven de 18 años viajó a miles de kilómetros de su casa con el fin de aportar su granito de arena y ayudar a los más desfavorecidos. Aconsejada por el monseñor Enrique Figueredo, se trasladó a Battambang, una de las provincias más pobres de Camboya. La idea detrás de esta decisión no es otra que tomarse un año sabático para pensar con calma qué carrera estudiar y en qué centrar su futuro.
Fue la revista ¡Hola! quien sacó a la luz las primeras imágenes de la prima de la princesa Leonor durante su misión en Camboya, la cual empezó el pasado 15 de enero. En ellas se veía al jesuita español, quien se encargó de guiarle en sus primeros pasos por la región y de enseñarle las costumbres y su labor como voluntaria de la ONG Sauce.
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Casi tres meses después, Irene vuelve a ser protagonista del citado medio, donde se aprecia que está sumamente integrada en el lugar, pues muestra una gran sintonía entre los jóvenes y los profesionales de la asociación. La pequeña de los Urdangarin se encuentra sumamente feliz, según ¡Hola!, en esta nueva etapa y, de hecho, siente que esta ha sido una de las mejores decisiones que ha podido tomar en su vida. Además, la joven está superando con creces cada uno de los retos que ha encontrado durante su aventura.
La sobrina de Felipe VI prioriza su labor como humanitaria frente a otros compromisos familiares. Prueba de ello es que no haya estado presente en la boda del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y Teresa Urquijo, enlace al que asistió su madre junto a su hermano mayor.
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No hay duda de que su vida ha cambiado mucho, pues en las fotografías desveladas por ¡Hola! muestran a una Irene Urdangarin cien por cien comprometida en ayudar a los más desfavorecidos. Así, se la ve integrada y atendiendo a las necesidades del día a día. En las instantáneas que muestra la revista aparece empujando una silla de ruedas del taller del centro de acogida, fundado por Kike Figueroa. A juzgar por las imágenes, la ropa que conforma la maleta de Urdangarin en Camboya destaca por su comodidad y tienen especial protagonismo los pantalones cortos, vaqueros, camisetas, deportivas y también las menorquinas, el calzado preferido de su abuela materna, la reina Sofía.
Según recoge la ya citada publicación, en esta etapa Irene comparte casa de acogida con otra joven en el Centro Arrupe, situado en el barrio católico.
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