España alcanza a la UE en el gasto del sector público en I+D, pero las empresas aún invierten 0,7 puntos menos sobre el PIB

La inversión pública española en I+D marca récord en 2022 y asciende al 0,25% del PIB, pero las empresas solo registran un 0,81% frente al 1,47% de la media europea

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Una línea de fabricación de productos electrónicos en China. (OPPO, Europa Press).
Una línea de fabricación de productos electrónicos en China. (OPPO, Europa Press).

El compromiso del Gobierno de España recogido en la Estrategia de Ciencia, Tecnología e Innovación es llegar a que la inversión en I+D suponga el 2,12% del PIB en 2027, una meta que se encuentra todavía lejana, según los datos publicados este viernes por Eurostat. El gasto interior bruto de España en I+D alcanzó el 1,44% del PIB en 2022, lo que supone una cifra récord en la serie histórica española, pero no logra cerrar la brecha con la UE, que reside principalmente en una menor inversión del sector empresarial.

La inversión en I+D de la UE se situó el año pasado en el 2,22% del PIB y la de la Zona Euro en el 2,26%, siendo el sector empresarial (tanto público como privado) el que más contribuyó a ello, con un 1,47% sobre el PIB y un 1,49%, respectivamente. En contraste, el gasto de las empresas españolas en I+D solo alcanzó el 0,81% del PIB (0,66 puntos menos que en la UE), aunque ha aumentado en los últimos años y marca también su mejor cifra de la serie, algo coherente con el crecimiento del empleo registrado en este tipo de actividades.

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Los datos constatan que el diferencial negativo en inversión con Europa se produce mayoritariamente en el sector empresarial porque, por primera vez en una década, el gasto del sector público español (que a las administraciones y universidades públicas) ha alcanzado las cifras medias comunitarias: se situó en el 0,25% del PIB en 2022 frente al 0,24% de la UE y el 0,26% de la eurozona. El resto de la foto la completan una inversión ligeramente inferior del sector de educación superior, el 0,37% del PIB frente al 0,48% de la UE y la Zona Euro, y del área de las organizaciones privadas sin ánimo de lucro, que tienen un peso insignificante en la I+D (el 0% del PIB) frente al 0,03-0,04% de Europa.

Tradicionalmente, los países del sur y del este de Europa han invertido menos en I+D que los del centro y el norte y todos suelen tener mayor diferencial negativo en el sector empresarial, como le sucede a España. No obstante, las diferencias son mucho mayores si se comparan a nivel internacional con países que han apostado con más intensidad por la I+D que los europeos en los últimos años. Según los últimos datos que aporta Eurostat, China tuvo una la inversión en I+D sobre el PIB superior a la de Europa en 2020 (2,41%) y EEUU registró un 3,46% del PIB en 2021. También están por encima Japón (3,34%) y Corea del Sur (4,93%) con datos de 2021. Dentro del continente europeo les sigue de cerca Suiza con un 3,31% (aunque no pertenece a la UE), Austria (3,2%) y Alemania (3,13%).

Concentración de la I+D en menos empresas y más grandes

Uno de los motivos que explica la menor inversión del sector empresarial español es su reducido tamaño, compuesto mayoritariamente por micropymes. A modo de ejemplo, las empresas españolas solo tienen a cuatro trabajadores de media, mientras que las alemanas cuentan con 12. Los negocios más pequeños tienen menos margen para invertir en innovación y desarrollo y se producen grandes diferencias entre las inversiones que pueden realizar unas empresas y otras. Esto es relevante porque el aumento de la I+D se relaciona positivamente con el crecimiento económico y la productividad.

Según los últimos datos del INE, el número de empresas que invierten en I+D en España aumentó entre 2020 y 2021 un 5,7%, hasta las 11.828 empresas, y también lo hicieron la inversión en millones y el personal contratado para ello a jornada completa. Sin embargo, el número de empresas que efectúan actividades de I+D es actualmente muy inferior a las que había antes de la crisis financiera (13.894 en 2008), lo que evidencia que se está produciendo una concentración cada vez mayor de la I+D en empresas grandes, mientas que las pequeñas se quedan rezagadas.

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De hecho, la caída en el número de empresas que realizan actividades de I+D se centra en las pequeñas y medianas (hay un 23,4% más que en 2008), lo que contrasta con el aumento en el número de grandes empresas que realizan este tipo de actividades (crecen un 2,6% en el mismo periodo). No obstante, estos datos se refieren a 2021, por lo que cabría esperar que se produjera una transformación en los próximos años impulsada por los fondos del Plan de Recuperación.