Los contratiempos no cesan en la presente edición del US Open. Primero fueron las quejas de los tenistas sobre el olor a marihuana. “La pista 17 huele como el salón de Snoop Dogg”, bromeó el alemán Alexander Zverev, al tiempo que la griega María Sakkari también se pronunciaba. “Era cannabis y no me afectó. A veces hueles a comida, a veces hueles a cigarrillos, a veces hueles a hierba”. Una vez solucionado el percance olfativo, los tenistas centraron sus críticas en las condiciones climatológicas.
Estados Unidos en general, y Nueva York en particular, está siendo arrasado por un clima inusual que supera los 35º de temperatura, con humedades que llegan a ser consideradas extremas. Y esto, para la práctica del deporte, es un gran inconveniente. Se ha podido observar a lo largo del torneo cómo los tenistas acudían en exceso a su puesto de avituallamiento con signos de agotamiento y gran cantidad de sudor. La sensación térmica es tan elevada que incluso les costaba respirar con normalidad.
El líder del malestar de los tenistas ha sido Daniil Medvédev. El ruso se ha convertido en el altavoz más potente tras asegurar en pleno partido ante Rublev, mientras portaba una toalla de hielo, que “algún día va a morir un jugador y todos los van a ver”. Su reivindicación siguió una vez acabado el encuentro. “No sé si se apreciaba por la televisión, pero no parábamos de sudar y estábamos todo el tiempo yendo a las toallas. Los dos nos hemos quemado por el sol. No sé qué se puede decir... Es obvio que no vamos a parar el torneo cuatro días hasta que se vaya el calor. Y si jugamos a tres sets, algunos se van a quejar”.
Peleará con Alcaraz por un puesto en la final
Carlos Alcaraz prendió la llama y Alexander Zverev fue chamuscado. No por el calor sofocante de Nueva York, sino por el asfixiante tenis del español. En el horno neoyorquino, el español tuvo sangre fría y mentalidad de hielo para imponerse al alemán (6-3, 6-2, 6-4) antes de citarse con Medvedev en semifinales del US Open. “Estoy preparado para la batalla contra él”, afirmó Carlos una vez terminador el encuentro. Dominó un partido jugado a lo que él quiso y pasó por encima de un Zverev que el próximo lunes regresará al top 10 del ranking.
Nada pudo hacer el tenista alemán para maniatar a un Alcaraz muy sólido que no cedió ni una vez su servicio y que ya vislumbra otro duro obstáculo: Daniil Medvédev, al que se medirá por una plaza en la final. El ruso, número tres del mundo, se impuso a su amigo y compatriota Rublev y amenaza ahora a un imperial Carlitos. “Me siento muy cómodo jugando en esta pista y en Nueva York. Estoy a mi mejor nivel aquí. El año pasado fue muy duro, jugando cuatro y cinco sets en las últimas rondas. Me siento muy bien físicamente. Mentalmente, fuerte. Estoy preparado para tener una gran batalla contra Medvédev”, avisa el vigente campeón del torneo, que está a dos partidos de revalidar su corona estadounidense.
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