Todavía quedaban algunos cartuchos por desvelar en esta edición del Festival de Cannes, y uno de los más importantes es la presentación oficial del nuevo largometraje de Pablo Berger. Por primera vez se adentra en el mundo de la animación con Robot Dreams, la historia de un perro solitario, DOG, que vive en Manhattan y que un día decidirá construirse un robot para que sea su amigo. La historia se ambienta en el Nueva York de los años ochenta y constituye una aventura distópica que aborda la soledad en un entorno alienado a través de las nuevas tecnologías. Una noche de verano, DOG se verá obligado a abandonar a su robot en una playa. ¿Se volverán a encontrar?
Un director inquieto
Pablo Berger ya había alcanzado el reconocimiento en nuestro país gracias a Blancanieves, con la que consiguió 10 premios Goya, pero en su filmografía siempre ha dominado el riesgo. De hecho, la propia Blancanieves era una propuesta muy arriesgada y radical, muda y en blanco y negro, así como las otras películas que conforman su filmografía, Torremolinos 73 y Abracadabra.
Con Robot Dreams da un paso más allá, constituyendo la primera de sus películas que se presenta en un festival internacional. Supone una carta de amor a la ciudad de Nueva York, donde el cineasta vivió largo tiempo y el guion lo firma junto a la artista norteamericana Sara Varon, autora de la novela gráfica homónima en la que se basa.
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La película se presentará en la Sección Oficial del Festival de Cannes dentro de Special Screeners y más tarde participará en el certamen de animación más prestigioso del mundo, el de Annecy. Ha sido producido por Arcadia Motion Pictures, responsables entre otras muchas cosas de As Bestas, y será distribuida por BTeam Pictures.
Con Robot Dreams, Berger confirma su interés y su capacidad a la hora de abordar nuevos géneros y narrativas diferentes. Es un cineasta inquieto y nunca hace una película igual que la anterior. De ahí que se haya convertido en una especie de rara avis dentro del cine español.
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Su propuesta puede ser extraña, pero supone una apuesta de calidad segura, ha contado con el director de animación de clásicos contemporáneos como Bienvenidos a Belleville y El libro de Wells, Benoît Feroumont, lo que aporta una consistencia en ese plano. Y después está la libertad del propio director a la hora de acercarse a la historia y a los personajes, lo que supone una garantía, porque siempre ha sido capaz de materializar las inquietudes humanas a través de cuentos o de relatos metafóricos.
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