Nicolas Cage reveló en una entrevista con The New York Times que rechazó a Christopher Nolan hace más de dos décadas y que el director nunca volvió a contactarlo, una dinámica que el actor describió como un patrón extendido en Hollywood: cuando un actor declina un papel, muchos cineastas de renombre se ofenden y cortan el vínculo de forma definitiva.
El episodio ocurrió cuando Nolan le ofreció protagonizar Insomnio (2002), uno de sus primeros largometrajes, un thriller policial que sigue a dos detectives de homicidios de Los Ángeles enviados a un pueblo de Alaska donde el sol no se pone para investigar el asesinato de una adolescente. El papel fue finalmente para Al Pacino, y el elenco lo completaron Robin Williams y Hilary Swank. Cage declinó la oferta y, según relató, jamás volvió a recibir una llamada del director británico.
“La mayoría se ofende y no te vuelven a llamar. Me ha pasado un millón de veces. Me ha pasado con Christopher Nolan, con Woody Allen, con Paul Thomas Anderson. No me vuelven a llamar”, confesó el actor.
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El patrón que se percibe
La confesión de Cage no se limitó a Nolan. Con otros directores de primera línea la situación se calcó de la misma manera: les negó un proyecto y la relación profesional quedó clausurada sin posibilidad de retorno. La declaración expone una dinámica poco mencionada en la industria, donde el rechazo de un actor a un guion puede interpretarse como una afrenta personal y no como una decisión artística o de agenda.
Según Cage, la excepción a esa regla fue David O. Russell, el único director al que le dijo que no y que, con el tiempo, volvió a llamarlo. “Era una buena película, me la ofreció y dije que no, y es el único director al que le he dicho que no, que luego me ha ofrecido otra película”, señaló el actor. La segunda oportunidad llegó en forma de Madden, el biopic del entrenador de fútbol americano y comentarista John Madden, figura central en la creación de la serie de videojuegos Madden NFL.
“David me llamó, y fue un gesto muy amable por su parte volver a contactarme e invitarme de nuevo, y no quise decirle que no otra vez porque le tengo un gran respeto a su talento”, explicó Cage a The New York Times. Y agregó: “Fue una experiencia muy positiva. Disfruté trabajando con David. Disfruté trabajando con Christian y John Mulaney”.
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Cage y sus proyectos actuales
Madden reúne a Cage con Christian Bale, actor habitual de Russell, en una producción que reconstruye la vida del entrenador que transformó la cultura del fútbol americano en Estados Unidos. El filme representa para el actor, no solo un reencuentro con Russell, sino también una reivindicación de esa segunda oportunidad que pocos directores de su generación le concedieron.
Antes del estreno de Madden, el 27 de mayo llega a Prime Video la serie Spider-Noir, derivada de la saga de animación Spider-Man: Un nuevo universo, en el que Cage prestó su voz al personaje en la pantalla grande, según The New York Times. La serie lo recupera en ese rol y amplía el universo del trepamuros en formato televisivo.
Nolan, por su parte, prepara el que promete ser uno de los estrenos más esperados del año: La Odisea, su adaptación del poema épico de Homero, con llegada a los cines españoles prevista para el 17 de julio, según The New York Times. De acuerdo con Warner Bros., Insomnio se estrenó en 2002.
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Lo que Cage describió ilumina una convención tácita de la industria: el rechazo a un papel no siempre es una decisión neutral. Para ciertos directores, equivale a una ruptura.