Rami Malek reconoció que experimentó una profunda incertidumbre antes de aceptar el papel protagónico en la nueva película de Ira Sachs, The Man I Love. El temor de volver a interpretar a un personaje queer, después de su éxito como Freddie Mercury, y las similitudes entre ambos roles le generaron dudas, pero finalmente adoptó una actitud de enfrentamiento a sus miedos, según relató a Variety.
Malek dudó en aceptar el personaje de Jimmy debido a la cercanía con su anterior interpretación en Bohemian Rhapsody. Consideraba que este nuevo papel podía afectar tanto su desarrollo artístico como la percepción de su propia carrera, ya que temía encasillarse en personajes similares. Sin embargo, tras una reflexión sobre sus temores y con el apoyo del director Sachs, decidió superar sus dudas y asumir el reto.
Asumir a Jimmy en The Man I Love supuso para Malek una decisión compleja. Tras haber ganado el Oscar por encarnar a Freddie Mercury, el actor explicó ante la prensa después de la premiere mundial en el Festival de Cannes: “Cuando leí el guion, dije, ‘No puedo hacer esto. Hay demasiadas similitudes. Podría ser un problema’”.
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Para Malek, el principal obstáculo residía en las semejanzas de ambos personajes y el miedo asociado. “Había una cierta sensación de miedo”, confesó. “Empecé realmente a pensar de qué tenía miedo. ¿Era por las similitudes? ¿Era por tener que cantar otra vez? ¿Era la época que se retrata? Sabía que debía enfrentar el miedo. Si hay algo que Freddie me enseñó, es a enfrentar el miedo”, relató el actor, según informó Variety.
Sachs resultó determinante en el proceso de Malek. El actor afirmó: “Sabía que estaba en manos extraordinarias, y que, si él me elegía, podía confiar en él. No solo para apoyarme en toda la película, sino para impulsarme, para exigirme, para lanzarme al fuego. Cuando lo hice, descubrí que estos hombres tenían cosas en común, pero habitaban mundos completamente diferentes”.
La búsqueda artística de Jimmy en “The Man I Love”
Encarar a Jimmy exigió a Malek nuevos desafíos actorales y musicales. Volver a cantar ante la cámara, tras haber interpretado a Freddie Mercury, representaba una barrera tanto emocional como técnica. “Tenemos una leyenda en Freddie, que realmente tenía un destino, mientras que Jimmy solo busca creatividad, amor, intimidad, alegría y placer en cada momento”, explicó el actor durante la rueda de prensa.
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Malek profundizó en las diferencias al preparar las escenas musicales: “Puede cantar. ¿Canta tan bien como Freddie? No. Si debe aprender kabuki, lo hará, y también Onnagata, y yo lo hice. ¿Iba a ser perfecto? No tenía por qué serlo. Se trataba de crear, vivir y disfrutar”.
A pesar de los paralelos visibles, Malek defendió la individualidad de ambos personajes. “Los veo como dos figuras radicalmente distintas, más aún ahora que tengo suficiente distancia al respecto”.
Una Nueva York distinta: comunidad y arte en los años 80
El contexto histórico en The Man I Love es crucial. La trama se desarrolla en la Nueva York de los años 80, en plena crisis del sida y en una comunidad artística marcada por la solidaridad.
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El director Ira Sachs destacó que, a diferencia de la globalización actual, “era una época muy local. Tener la ambición de alguien como Jimmy significaba demostrar cosas a uno mismo y al artista que vivía a la vuelta de la esquina”.
Malek añadió: “Hay muchos que aspiran a ser Freddie Mercury, pero también hay artistas talentosos y con un mundo propio que quizás no son vistos por las masas, aunque sí reconocidos en su comunidad. O pueden reconocerse a sí mismos, y eso puede ser igual de gratificante. Creo que, para Jimmy, fue así en cierto modo”.
Ira Sachs y la construcción de un protagonista singular
El director Ira Sachs explicó sus motivaciones para elegir a Malek para el papel principal. Según recogió Variety, afirmó: “Con una película como esta, necesitabas a alguien con cierto misterio y potencial para lo inesperado, pero también verdadera presencia de estrella. Todo un universo gira alrededor de Jimmy y Rami en la película. Una estrella emite luz y también pide ser vista”.
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Sobre el trabajo conjunto, Malek destacó: “Ira es un director de actores, entre todas las otras cosas que puede hacer”. Reconoció que Sachs logró sacar de él una interpretación que no habría podido conseguir con otro director.
El proceso creativo incluyó la colaboración habitual entre Sachs y el coguionista Mauricio Zacharias, y la apuesta por retratar la ambición del protagonista como una búsqueda interna, a diferencia del impulso global de un personaje como Mercury.