Madison Beer, cantante con más de 40 millones de seguidores en Instagram y 21 millones en TikTok, afirmó a People que su relación con las redes sociales es “realmente pésima”. La artista, de 26 años, explicó que el uso frecuente de estas plataformas le provoca ansiedad constante, una situación intensificada por su exposición como figura pública.
“Llegué a sentir que quiero borrar todas mis redes sociales”, explicó Beer, según People. La intérprete reconoció que la presión la lleva cada semana a cuestionarse si debe abandonar definitivamente las plataformas.
Aunque recibe apoyo de sus seguidores —algunos comparten videos donde manifiestan entusiasmo por su trabajo—, ese afecto suele quedar opacado por el temor a encontrar videos de odio o comentarios negativos.
Impacto sobre la salud mental y autenticidad
Beer sostuvo que “no es justo” no poder vivir la experiencia digital como otras chicas de su edad. Según la cantante, mientras la mayoría de las jóvenes de 26 años pueden usar TikTok con normalidad, para ella cada visita implica el riesgo de leer mensajes ofensivos y amenazas contra su bienestar emocional.
People recuerda que la artista ya se había referido al impacto negativo de las redes sociales en su salud mental. En su libro publicado en 2023, relató episodios de acoso en línea y detalló el daño causado por la filtración no consentida de imágenes personales durante la adolescencia. Beer hizo entonces un llamado a la empatía, invitando a reflexionar sobre las consecuencias de los mensajes y publicaciones en internet.
En la entrevista concedida a People, Beer señaló que el entorno digital obliga a “actuar para una audiencia”. Para la cantante, mostrar una versión editada de uno mismo en internet afecta la autenticidad y la conexión personal.
La presión de la imagen pública y el debate sobre el bienestar digital
La promoción de su último álbum, Locket, coincide con una etapa de exposición intensiva. Beer advirtió que esta dinámica refuerza la sensación de estar siempre bajo escrutinio, una rutina que, según ella, puede alejar a las personas de su verdadera esencia y equilibrio.
El caso de Madison Beer ilustra una problemática que afecta a numerosas figuras públicas y a millones de jóvenes en todo el mundo. La artista señaló que, a pesar de los beneficios profesionales que ofrecen las redes, la balanza se inclina hacia el desgaste emocional cuando la presencia en línea se convierte en una fuente de angustia.
El temor constante a los comentarios agresivos y la viralización de críticas negativas alimenta una espiral de inseguridad, incluso para quienes cuentan con una base de seguidores leal.
Diversos especialistas coinciden en que el impacto psicológico de las redes sociales puede amplificarse en personas sometidas a una alta exposición mediática. En el caso de Beer, la presión de mantener una imagen pública impecable y responder a las expectativas de millones de usuarios generó episodios de ansiedad.
Este fenómeno se traduce en una sensación de vigilancia permanente, donde cada publicación, gesto o declaración puede desencadenar reacciones adversas.
Al abordar este tema, Beer se suma a una tendencia creciente de celebridades que abren el debate sobre los riesgos que implica la vida digital. La cantante manifestó que la búsqueda de validación externa y la comparación permanente con otros perfiles pueden erosionar la autoestima, dificultando la construcción de una identidad genuina y estable.
El testimonio de Beer también pone en el centro del debate la necesidad de promover entornos digitales más saludables y empáticos. La artista insistió en la importancia de recordar que detrás de cada cuenta existe una persona real, vulnerable a los efectos de la hostilidad virtual.
Para Beer, el reto consiste en encontrar un equilibrio entre la interacción con sus seguidores y la protección de su bienestar emocional, un desafío que enfrenta a diario en un mundo cada vez más conectado y exigente.