El regreso de Matt Damon al cine épico ha estado marcado por un desafío que fue más allá de lo interpretativo. Para encarnar a Odiseo en la esperada adaptación de ‘La Odisea’, el actor estadounidense se embarcó en una transformación física que llamó la atención tanto de la industria como de sus seguidores. A los 55 años, Damon no solo debía dar vida a uno de los héroes más legendarios de la mitología griega, sino también alcanzar una condición física que no experimentaba desde su juventud.
“No había pesado tan poco desde el instituto”, confesó Damon en el pódcast New Height, conducido por Travis y Jason Kelce. Su declaración no fue una exageración: el intérprete reveló que logró bajar hasta los 76 kilos para el rodaje de la película, una cifra a la que no llegaba desde su adolescencia. Antes de este proceso, su peso solía oscilar entre 84 y 91 kilos. La imagen viral en la que se lo veía visiblemente más musculoso durante el rodaje fue solo el reflejo externo de una transformación profunda que exigió disciplina y determinación.
Damon detalló que este cambio radical fue impulsado por una indicación muy concreta de Christopher Nolan, el director de la película. Ya habían trabajado juntos en éxitos como ‘Interstellar’ y ‘Oppenheimer’, por lo que el entendimiento profesional entre ambos estaba consolidado. Pero en esta ocasión, la exigencia fue distinta: Nolan tenía una visión muy clara sobre cómo debía lucir físicamente el protagonista de ‘La Odisea’. “Dijo que me quería delgado pero fuerte”, relató el propio Damon. La indicación, aunque precisa, implicaba un esfuerzo extraordinario para el actor, que debía bajar de peso sin perder masa muscular, un reto complejo a cualquier edad y especialmente a los 55 años.
El primer gran cambio en su rutina fue la dieta. Damon aseguró que, tras consultar con su médico, decidió eliminar el gluten de su alimentación. “Básicamente, solo por otra cosa que hice con mi médico, dejé de comer gluten”, explicó durante la entrevista. Este ajuste no solo le permitió perder peso de manera más eficiente, sino que también facilitó mantener la energía necesaria para los exigentes entrenamientos a los que se sometió durante la preparación del personaje. El control riguroso del peso se convirtió en una parte fundamental del proceso, ya que el objetivo era alcanzar una silueta atlética que transmitiera tanto la resistencia como la agilidad del legendario Odiseo.
La dieta estricta de Damon se complementó con una rutina de ejercicios adaptada a sus necesidades y objetivos. Aquí, el papel del entrenador personal resultó determinante. El actor reconoció que contar con un profesional especializado le permitió optimizar el tiempo y el esfuerzo invertidos en su preparación física. “Los entrenadores te dicen qué estamos haciendo, y pueden hacer cualquier cosa”, remarcó. Esta guía profesional fue clave para estructurar los entrenamientos y evitar el riesgo de lesiones que podría acarrear una preparación tan intensa a su edad.
Damon subrayó la importancia de tener un objetivo claro y de trabajar de manera metódica para alcanzarlo. La coordinación con el entrenador personal le permitió planificar cada jornada en función de los requerimientos del papel. “Se trata simplemente de tener un objetivo claro y fijarlo”, insistió el actor, evidenciando la mentalidad estratégica con la que abordó el desafío.
El actor comparó esta preparación física con la de los atletas profesionales. Según dijo, el proceso le recordaba a las temporadas deportivas en las que los deportistas estructuran su vida diaria en torno al entrenamiento y la alimentación. “Cuando hago eso o cuando hago las películas de Jason Bourne o lo que sea, se siente casi como una temporada”, señaló Damon. La rutina diaria, el compromiso con el entrenamiento y la disciplina alimentaria se convirtieron en el eje central de su vida durante varios meses, en un paralelismo directo con la rutina de los deportistas de élite.
Este enfoque casi deportivo fue lo que permitió a Damon alcanzar la condición física necesaria para dar credibilidad al Odiseo de la gran pantalla. “Es como parte de su día. Es parte de su trabajo, ¿verdad? Es como si se acostumbraran a la rutina y construyeran su día en torno a todo eso”, relató, aludiendo tanto a su experiencia como actor como a la de los atletas de alto rendimiento.
La transformación de Matt Damon para La Odisea no solo implicó perder 15 kilos, sino también adoptar una mentalidad y una disciplina comparables a las de quienes viven del deporte. Guiado por la visión de Christopher Nolan, apoyado por profesionales y sostenido por una dieta estricta, logró llevar a la pantalla la imagen de un héroe clásico con la autenticidad física y el rigor que exige el cine contemporáneo.