Las exportaciones del sector alimentos y bebidas sumaron $916.8 millones a diciembre de 2025, lo que representó un incremento del 9.6% frente al año anterior y un aumento superior a $80 millones.
Según Karla Domínguez, gerente de Inteligencia Industrial de la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI), el volumen exportado superó los 644 millones de kilogramos.
Este sector alcanzó una producción bruta superior a $5,000 millones en 2023. Domínguez explicó que el 39.6 % del producto interno bruto nacional es generado por esta industria, lo que la consolida como uno de los motores económicos del país.
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En el desglose por subsectores, los alimentos generaron $723.9 millones en ventas externas en 2025, con un crecimiento de $79 millones y una variación positiva del 12.4 %. El subsector bebidas exportó $192.9 millones, con un alza del 9.6 % en relación a 2024.
Entre los productos alimenticios más exportados, los snacks lideraron con $211 millones. Les siguieron los cárnicos ($155.9 millones) y la panadería y molinería ($140 millones). También destacaron los lácteos ($67 millones), confites ($61 millones), junto a grasas, salsas, sopas, huevos, pastas, miel natural y gelatinas.
Domínguez mencionó que, a nivel internacional, se está comenzando a medir el consumo de insectos comestibles, aunque aclaró que esta tendencia todavía es propia de otros mercados.
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En cuanto a bebidas, las carbonatadas encabezaron las exportaciones en 2025 con $108 millones. El agua mineral y gaseada totalizó $47.3 millones, la cerveza de malta $15.3 millones, los jugos de fruta $14.7 millones, otros extractos $2.6 millones y el ron $1.4 millones.
Los principales destinos de exportación fueron el triángulo norte de Centroamérica (Guatemala, Honduras y Nicaragua), así como Estados Unidos, República Dominicana, Puerto Rico, países de Suramérica y mercados europeos como España e Italia. En ciertos subsectores, como el de atunes, la demanda se dirigió principalmente a Europa, mientras que otros productos se movieron en la región centroamericana y caribeña.
Tendencias de consumo y exigencias del mercado
Jaime García, director de la ASI, también identificó tres grandes tendencias en las preferencias del consumidor: la practicidad y conveniencia de los productos, la búsqueda de alimentos sanos y balanceados y la importancia de los comportamientos responsables de las empresas.
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García explicó que los consumidores privilegian productos listos para consumir, como los cárnicos precocinados, por la falta de tiempo en la vida cotidiana. A esto se suma una demanda creciente de alimentos aptos para mantener una dieta equilibrada.
El tercer eje de demanda está vinculado a la responsabilidad social y ambiental. “Cada vez más vemos que le dan importancia a eso al momento de valorar sus opciones de compras”, señaló García.
Domínguez subrayó que el sector representa más del 14 % del total de exportaciones de bienes salvadoreños.
Impacto del encarecimiento del plástico en la industria alimentaria
El desarrollo de la industria de alimentos y bebidas también enfrenta desafíos externos. Mariano Pitta, CEO de la Industria Plástica Latinoamericana (IPSA), advirtió sobre el fuerte impacto del encarecimiento del plástico, un insumo clave para el envasado y distribución de la producción nacional.
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Indicó que el costo de la materia prima ha subido más de 100 %, afectando el 70 % del costo de los empaques para la industria alimentaria.
Explicó que el alza responde a factores globales: la guerra en Irán limitó la oferta, mientras productores como Estados Unidos, México, Brasil y Colombia enfrentan mayor demanda internacional. Europa e India, sin capacidad de producción suficiente, han buscado abastecerse en América, provocando escasez y duplicación de precios.
La industria plástica local ha buscado mantener prácticas responsables en la transferencia de sobrecostos, para no perjudicar al consumidor final. Sin producción nacional de materia prima plástica, El Salvador depende de mercados externos para cubrir sus necesidades.
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