Leo Piccioli y la alfabetización financiera: “El tabú más fuerte es que del dinero no se habla”

El emprendedor y autor de “Finanzas: lo que no te enseñaron en la escuela” habló con Ticmas sobre el diferencial de educarse sobre el dinero y sus usos. Las finanzas personales como una estrategia de conocimiento y desarrollo

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Leo Piccioli es economista y autor de libros que invitan a reflexionar sobre las finanzas, el liderazgo y las decisiones personales

“Equivocarse es parte del camino” asegura Leo Piccioli en la primera página de su libro Finanzas. Lo que no te enseñaron en la escuela (El Ateneo, 2025) y advierte que en el error está el aprendizaje, algo que si bien muchas veces suele decirse son pocas las veces en que se admite y se comparte.

La alfabetización financiera se considera un derecho universal sostenible y forma parte de la Agenda 2030; el plan de acción global adoptado por 193 países en las Naciones Unidas en 2015. ¿Por qué entender de finanzas personales es tan importante? Se trata de tener poder sobre la propia autonomía y bienestar y un requerimiento clave en el mundo actual que numerosas naciones comienzan a incluir en sus currículos escolares desde temprana edad.

El libro propone ejercicios que van más allá de la lógica y la matemática sino que apuntan a entender los propios valores y que impulsan a las preguntas con gráficos simples, pero efectivos. Desde la escalera de la independencia financiera, el método de las tres preguntas iniciándose por el temido “¿Realmente lo necesito?”, datos curiosos, testimonios y la posibilidad de volver sobre la propia lectura y acciones como una autoevaluación. Desde el ahorro como la base de la fortuna hasta el dinero como forma de felicidad y libertad, el autor propone un recorrido que ayuda a los más jóvenes- y no tanto- a repensar su relación con el dinero.

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Leo Piccioli, en diálogo con Ticmas, se presenta como ex CEO, emprendedor y autor de libros que invitan a reflexionar y a poner el foco en el hacer. Economista graduado con honores en la UBA, con un newsletter con miles de seguidores (CEO en camiseta) encontró su verdadera pasión en enseñar a otros el arte de las finanzas para dar más libertad.

Apenas comienza el libro hay un mensaje muy fuerte: “No saber de finanzas no me hizo ignorante… me hizo vulnerable” ¿Qué aprendizaje te enseñó esa vulnerabilidad?

—La diferencia principal es que el ignorante no sabe que no sabe, y yo de alguna manera pensé que sabía. Fue peor todavía; ser Economista graduado con honores con todos los logros y tomé un montón de decisiones financieras en mi vida; incluso a los 40 años que hoy tomaría totalmente distintas. Hoy podría tomar muchas mejores decisiones y tal vez estaría mucho mejor financieramente si hubiera sabido mucho más hace 30 años o si hubiera sabido que no sabía.

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Te formaste en la UBA, fuiste CEO y vendiste empresas. ¿Qué viste en esa trayectoria corporativa que te convenció de que la educación financiera formal, incluso universitaria, necesita de algo más?

—Lo más fuerte fue trabajar con mucha gente, incluso haber sido yo en algún momento alguien de esa gente que por distintas circunstancias no aprovechaban su salario a fondo. Ya sea pre billeteras virtuales que remuneran el dinero casi a la vista; antes lo dejaban sentado ahí el dinero y no tenían nada de rentabilidad cuando podrían haber hecho un montón de cosas que les pagaba interés. Pero no solo eso, también conceptos que escuchaba cuando alguien me pedía un aumento y me decía “no llego, no me alcanza”; conceptos que escuchaba de cómo manejaban el dinero, las deudas, la tarjeta de crédito, las decisiones de gastos y es paradójico porque yo sabía más que la media, pero sabía mucho menos de lo que podría saber. Lo que busco con este libro es elevar el piso. En su momento, habíamos estimado que saber finanzas para un asalariado es un aumento del 2% o más de su sueldo simplemente por tomar decisiones más razonables, obviamente depende mucho de la tasa de interés, de la tasa de inflación, depende del promedio de cuán malas o buenas decisiones toman; es una especie de aumento de sueldo.

Finanzas: lo que no te enseñaron en la escuela, de Leo Piccioli (Ed. El Ateneo)

Tu libro está recomendado a partir de los 16 años. ¿Qué edad considerás como el punto óptimo para empezar a hablarle a un chico de interés compuesto o de presupuesto, o incluso de algo más básico como el dinero?

—Los chicos aprenden de dinero incluso mucho antes. Aprenden viendo la conducta de los padres a quienes les llega el resumen de la tarjeta y cómo reaccionan o en la restricción presupuestaria familiar, qué cosas se pueden hacer y qué cosas no. Y algo más fuerte que se ve, y es que en muchos países una persona toma las decisiones grandes y otra las chicas; muchas veces es el papá las grandes y la mamás las chicas y es algo que se perpetúa. Entonces, empezamos a aprender de finanzas desde muy chiquitos; aunque la palabra finanzas asusta un poco. Aprendemos qué es el dinero y para qué sirve en nuestro día a día. Mi libro que si bien dice a parir de los 16 años, que ya a partir de los 13 o 14 puede leerse, tiene la particularidad que en la página 15 un gráfico super importante para las conversaciones intrafamiliares para entender- y para que también entiendan nuestros padres y abuelos- que cada uno ve el dinero como algo distinto, como un medio para un fin distinto. El dinero es un medio para cosas distintas a medida que pasa el tiempo.

Es una pregunta generalista, pero ¿creés que hoy la educación nacional le está dando la importancia a la enseñanza de las finanzas?

—La mitad del vaso lleno es cada vez más; sin ninguna duda está mejorando. Hay muchos docentes individuales que quieren y que hacen algo al respecto. Se puede hacer más sin ninguna duda, pero en general lo que pasa- y esto es de mi experiencia organizativa- los sistemas tardan más que los individuos en cambiar. Los ministerios de educación provinciales, responsables de la educación, tienen que tomar decisiones sobre esto y a veces son decisiones difíciles ¿qué quitamos? ¿dejamos de enseñar mecanografía, que espero que hayan dejado de enseñar, y ponemos finanzas personales? No son decisiones fáciles porque siempre es una sábana corta: la cantidad de horas que el chico está en la escuela, el contenido. Está evolucionando la enseñanza de finanzas ¿estoy contento? No del todo, sino no hubiese escrito este libro y siempre hay un camino para seguir aprendiendo.

¿Cuánto de lo que enseñás aplica igual en un país con inflación crónica versus uno con moneda estable? ¿Hay conceptos del libro que tuviste que repensar para el contexto argentino?

—El libro está 100% adaptado a la Argentina, también a otros países de latinoamérica. Por ejemplo, aprendí que lo que llamamos mesada en Argentina se llama domingo en México, pero más allá de eso sí está pensado para entornos inflacionarios. Hay una paradoja, una contradicción que es que las finanzas personales son más importantes cuanto más inestabilidad hay. Esa inestabilidad nos lleva a ser más cortoplacistas y a aprender menos de finanzas personales. Y lo que termina pasando, algo que pasa fuertemente en la Argentina, es que creemos que las finanzas no son algo que se aprende. Por ejemplo, el concepto timba financiera; vemos mucha gente que ganó mucho dinero con la inflación y con distintas decisiones que tomaron, cuando vemos eso le ponemos esa etiqueta de timba y decimos esto no se puede aprender. Y ahí cometemos un error, porque buena parte de las finanzas no es azar, es predecible. Nosotros en entornos inflacionarios deberíamos saber mucho más y sabemos menos de la media.

El libro promete ejercicios y desafíos concretos. ¿Podés contarme uno que se suele resolver mal la primera vez, y qué error revela sobre cómo pensamos el dinero?

—Hay un ejercicio divertido que uso mucho, que en el libro no está, pero que muestra cómo nos equivocamos. Tenés un amigo que vende un artículo a 100 y que por algún motivo lo aumenta un 40 % a 140. Se da cuenta que lo aumentó demasiado y lo baja un 30%. La locura de esto es que de 140 bajar el 30% es 42; termina cobrando 98. Pasa de 100 a 98; confundimos constantemente cuando hacemos porcentajes el resto de hacer la resta o la suma contra la división y la multiplicación. Los porcentajes juegan distintos a lo que estamos acostumbrados en los números y muchas veces en las ofertas de 2 al precio de 1 o el segundo al 50% más bajo decimos qué barato, pero en realidad nos olvidamos que es un 25% más bajo porque es en el segundo y la primera fue al 100 %.

Mencionás la idea de “derribar tabúes” sobre el dinero. ¿Cuál es el tabú más arraigado que encontrás en charlas con jóvenes y cuál en conversaciones con adultos mayores?

—El tabú más fuerte es el mismo entre jóvenes y adultos -en especial adultos- y es que del dinero no se habla. Pasa entre amigos, no se comparten aprendizajes y sobre todo no se comparten errores. El ejemplo más clarito de esto es el telar de la abundancia o cualquier otra estafa piramidal en donde el haber sido estafado nos da tanta vergüenza que a veces ni siquiera lo denunciamos. El tabú es en sí el dinero y los errores que cometemos con él.

Tus libros anteriores hablan de liderazgo y de uno mismo como empresa. ¿Este libro es una continuación de esa lógica aplicada al dinero personal, o marca un quiebre de tema?

—Siempre me pregunté cómo este libro de finanzas encaja con mis otros libros y hay un fundamento debajo de todos que es siempre el mismo. El mundo cambió y nos dio mucho poder y con gran poder viene gran responsabilidad y tenemos que usarlo y aprovecharlo. En Sé tu propio CEO te doy el poder sobre tu tiempo, en Finanzas te doy el poder sobre tu dinero. El libro siguiente que salió ahora en junio Cómo rajar a tu jefe te doy el poder sobre algo en lo que creés no tener poder que es tu relación con tu jefe insoportable. Siempre está eso de hay algo que te molesta y yo digo ¿qué vas a hacer al respecto? y te doy las herramientas para hacer algo.

Si tuvieras que elegir un solo concepto del libro para que el sistema educativo argentino lo incorpore mañana en la currícula oficial, ¿cuál sería y por qué ese y no otro?

—Para mí el concepto más potente, y cada vez más potente, es que a medida que la expectativa de vida se alarga es el concepto del interés compuesto. La idea de que el dinero de hoy si lo reinvertimos vamos a ir ganando cada vez más, una idea que la inflación nos hizo creer que era imposible porque lo perdíamos por dejarlo en el banco, pero hoy hay instrumentos financieros para no perderlo. Lo interesante del interés compuesto es que se aplica también al tiempo, al aprendizaje, a los amigos. Por ejemplo, en el tiempo: si vos estás trabajando y lográs automatizar algo eso te genera tiempo que podés usar para automatizar otra cosa, para hacer otra cosa más fácil, para revisar algo, para hacerlo más eficiente. Y es un ciclo continuo en donde vamos mejorando

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