En un escenario educativo donde la innovación suele asociarse de manera casi automática con tecnología, Misiones logró posicionarse como una referencia a nivel nacional. Con una ley de educación disruptiva pionera, escuelas de robótica y una red de espacios maker, la provincia construyó una identidad vinculada al cambio.
Sin embargo, para su ministro de Educación, Ramiro Aranda, ese camino no puede sostenerse sin una base sólida. Durante las Jornadas Federales organizadas por Ticmas en la Feria del Libro, advirtió que no hay innovación posible si antes no se fortalecen los aprendizajes fundamentales.
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Entre políticas de alfabetización, inteligencia artificial y estrategias para garantizar equidad territorial, Aranda propone una mirada que busca equilibrar lo estructural con lo emergente, sin perder de vista el rol central de la escuela.
En ese marco, el Ministro dialogó sobre los principales ejes de la política educativa en su provincia, con foco en aprendizajes fundamentales como Lengua y Matemática e insistió en la necesidad de construir una innovación con sentido pedagógico.
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En Misiones donde la innovación es casi una marca provincial, ¿cómo conviven con la idea de que para avanzar en ciencia y tecnología primero hay que mejorar la Lengua y la Matemática?
“Eso me parece fundamental. Tiene que ver con el discurso que sostenemos y con lo que creemos. No es pensar recetas mágicas, hay que ir a las bases”, afirmó Aranda. En ese sentido, explicó que la innovación en Misiones no se piensa únicamente como incorporación de tecnología, sino como un cambio en las prácticas educativas.
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“Tenemos claro que debemos fortalecer la Lengua y la Matemática para poder avanzar en lo que es la innovación pedagógica”, afirmó. Y agregó que el objetivo es que los estudiantes puedan desarrollar primero habilidades básicas: leer, escribir, comprender y resolver problemas. “A partir de eso, van a poder incorporar todas las herramientas que hoy ofrece el mundo tecnológico”.
Además, destacó que la provincia cuenta con una ventaja estructural: “En 2018 se sancionó la primera ley de educación disruptiva del país. Primero tuvimos una ley que nos obligó a pensar nuevas propuestas educativas”. Esto permitió articular las políticas de innovación con la educación obligatoria, sin perder de vista los aprendizajes fundamentales.
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Según el Ministerio, a partir del programa Hora Más el 60% de los estudiantes incluidos aprobaron Lengua y Matemática. ¿Cómo se viene dando el programa y cómo se distingue una mejora instalada de una coyuntural?
Aranda explicó que, a diferencia de una implementación uniforme, en Misiones se optó por adaptar el programa a las necesidades reales de cada escuela. “Tardamos en incorporarnos porque estábamos avanzando en un proyecto más enfocado a la coyuntura misionera”, indicó.
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En ese marco, el programa se orientó específicamente a los estudiantes que necesitan refuerzo. “¿Por qué todos los chicos se tienen que quedar una hora más si no todos necesitan fortalecer Lengua o Matemática?”, planteó. Esto permitió que los docentes trabajen con grupos más reducidos y focalizados, mejorando las posibilidades de acompañamiento.
En ese sentido, destacó que el impacto del programa está vinculado a su enfoque personalizado. “Muchas veces el estudiante necesita algo más individual, más cercano”, señaló. Y remarcó que esta política permitió resolver una demanda histórica: el acceso a apoyo escolar dentro del sistema educativo.
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“Antes, muchas familias tenían que pagar un tutor. Hoy esa posibilidad está dentro de la escuela”, afirmó. Sin embargo, aclaró que el desafío es sostener esos avances en el tiempo, consolidando prácticas que no dependan solo de una intervención puntual.
Sobre la ley que incorpora IA generativa en el sistema educativo: ¿cómo se implementa, qué desafíos y contradicciones implica y cómo se forma a los docentes en IA?
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“La tecnología llegó para quedarse. Se podrá transformar, pero no se va a ir”, afirmó Aranda, al referirse a la incorporación de inteligencia artificial en las aulas. Frente a ese escenario, la decisión fue enseñar en lugar de prohibir.
“Si lo escondemos debajo de la alfombra, va a seguir estando”, advirtió. Por eso, la provincia avanzó en una ley que promueve su uso con criterios pedagógicos. “El desafío es romper con el miedo y con la prohibición”, explicó, y subrayó, según la ley, hay que darle a la inteligencia artificial “una centralidad en lo humano, en lo ético”.
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En paralelo, destacó el trabajo en formación docente: “Llevamos dos años capacitando en herramientas como ChatGPT”. Pero insistió en que la tecnología por sí sola no resuelve los problemas educativos. “Si llevamos herramientas a la escuela sin capacitación, no se genera la sinergia que buscamos”, sostuvo.
Además, planteó que la escuela debe ser el ámbito donde se aprenda a usar estas herramientas de manera crítica. “Lo mejor es que se aprenda en la escuela, más que en la casa”, señaló, en referencia a los usos muchas veces desregulados en el entorno familiar.
¿Qué aprendió la provincia sobre cómo llevar la innovación a escuelas que no tienen las mismas condiciones que Posadas?
Aranda explicó que la estrategia fue pensar la innovación desde una lógica de expansión territorial. “Cuando surgió la escuela de robótica en Posadas, lo primero que buscamos fue llevarla a toda la provincia”, indicó.
Así se desarrolló una red de espacios maker que permite garantizar el acceso en distintos contextos. A esto se suman políticas de conectividad y formación docente, que buscan reducir brechas entre zonas urbanas y rurales.
En ese sentido, destacó que la tecnología abrió nuevas oportunidades: “El cursado online nos dio una grandísima oportunidad para llegar a todos”. Incluso en contextos con mayores dificultades, la virtualidad permitió ampliar el acceso a la formación.
“Misiones es una provincia chica pero con muchos matices”, señaló. Por eso, concluyó, la clave no es replicar modelos de manera uniforme, sino adaptar las políticas a cada realidad sin perder el objetivo común de garantizar aprendizajes de calidad.