En el último tiempo nos encontramos con casos de violencia extrema dentro de las instituciones. Este cambio de época plantea grandes desafíos para una escuela que debe seguir enseñando aún en contextos de alta complejidad.
En el segundo día de las Jornadas de Formación Docente organizadas por Ticmas en la Feria del Libro, el legislador de la Ciudad de Buenos Aires Sergio Siciliano, junto a Florencia Casabella, directora ejecutiva de Fundación Potenciar, advirtieron sobre la urgencia de formar “sujetos de época” en un contexto atravesado por transformaciones sociales, tecnológicas y emocionales.
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Salud mental y subjetividad en tiempos digitales
Una de las problemáticas que atraviesa hoy tanto a la sociedad como a la escuela es la salud mental. “Estamos ante un avance enorme de crisis de salud mental”, advirtió Casabella.
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En ese sentido, señaló que cada vez se observan más casos de depresión, ansiedad y autolesiones entre los jóvenes, síntomas que también comienzan a aparecer en los adultos responsables de su formación.
A esto se suma el impacto de los entornos digitales en la construcción de la subjetividad. “Estamos divididos en un yo real y un yo digital”, explicó, y subrayó que lo que ocurre en el mundo virtual tiene consecuencias directas en la vida cotidiana.
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Frente a este escenario, Siciliano remarcó la necesidad de promover políticas públicas que acompañen a las escuelas y prioricen la educación socioemocional. “La escuela sola no puede resolver lo que las redes amplifican”, sostuvo, al tiempo que advirtió sobre la sobrecarga que implica dejar en manos de las docentes problemáticas de esta magnitud sin el apoyo adecuado.
El rol docente y los límites de la escuela
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Ante este panorama surgen distintos interrogantes ¿hasta dónde puede intervenir la escuela? ¿Qué herramientas tienen los docentes?
Para Casabella, hoy a la escuela se le exige cada vez más, muchas veces sin brindarle los recursos necesarios. Si bien cuenta con herramientas, resulta clave fortalecer las redes de apoyo y los protocolos de intervención.
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En ese marco, destacó que el docente sigue siendo una figura clave: alguien que puede detectar cambios en sus estudiantes y advertir situaciones de riesgo. Sin embargo, subrayó la importancia de brindar formación específica para intervenir de manera preventiva y no solo reactiva.
Siciliano, por su parte, insistió en la necesidad de revisar los planes de formación docente. “Los preparamos de una manera, después les pedimos que hagan otra cosa y finalmente los evaluamos por algo distinto”, señaló.
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Además, cuestionó que en muchos ámbitos aún se discutan problemáticas “arcaicas”, mientras crecen los casos de estudiantes que llegan a la escuela con cuadros de depresión o pensamientos autodestructivos.
Políticas educativas con anclaje en la realidad
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Otro de los ejes del debate giró en torno a la necesidad de diseñar políticas educativas situadas, que respondan a las particularidades de cada contexto.
“Es muy idealista creer que una política pensada desde un escritorio va a funcionar de la misma manera en todos lados”, afirmó Siciliano, quien destacó la importancia de conocer de cerca la realidad de cada escuela.
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En esa línea, subrayó la necesidad de escuchar a las comunidades educativas, identificar prioridades y avanzar de manera ordenada. “No se puede gobernar lo que se desconoce. Muchas políticas públicas se hicieron sin entender lo que pasa en el aula”, sostuvo.
Casabella, a su vez, hizo hincapié en la importancia de la trazabilidad en educación: contar con datos e información concreta que permitan tomar decisiones más precisas y diseñar intervenciones acordes a las necesidades reales de cada población.
Cambiar la mirada para transformar la escuela
Para cerrar, ambos coincidieron en que el sistema educativo necesita transformarse, aunque no necesariamente porque funcione mal, sino porque muchas veces se lo analiza con marcos teóricos que ya no alcanzan para explicar la realidad actual.
“Estamos poniendo mal el foco”, advirtió Casabella, al señalar que el debate suele centrarse en la incorporación de tecnología o la aceleración de los procesos, sin atender a lo que efectivamente les está ocurriendo a los jóvenes.
Siciliano, en tanto, remarcó la importancia de sostener las convicciones y el objetivo de transformar vidas a través de la educación. Y concluyó con la idea de que cualquier cambio profundo en la escuela solo es posible si se fortalece el rol del docente.