PLaNEA ya está en 16 escuelas tucumanas
PLaNEA ya está en 16 escuelas tucumanas

Hacer preguntas en vez de dar respuestas. La premisa ya no es tan original. Está en boga desde hace años en el mundo educativo. Pero son pocos los casos en los que el enunciado se materializa en el aula. En 16 escuelas tucumanas, 250 docentes trabajan con 1.000 alumnos de primer año con una metodología renovada.

La iniciativa se llama PLaNEA, Nueva Escuela para Adolescentes, y se enmarca dentro de los cambios que suceden y, sobre todo, sucederán con la secundaria en Argentina. Es que la resolución de la Secundaria 2030, firmada a fines del año pasado, da tiempo a las provincias hasta el primero de noviembre para presentar sus nuevos proyectos pedagógicos, que deberán tener el eje en trabajo por proyectos.

"Los chicos mismos lo manifiestan. 'Estamos hartos de ver la nuca de nuestro compañero de adelante', dicen. Cuando los profesores salen de la clase tradicional expositiva, ellos se entusiasman. Los hacen salir del aula, hacer encuestas, resolver problemas. El problema es que los docentes están seteados para trabajar con un modelo de fines del siglo XIX. Entonces hay que avanzar en forma gradual", le dijo a Infobae Cora Steinberg, especialista en educación de Unicef, la organización responsable de la iniciativa.

Dentro de esa transformación gradual, el primer paso fue reformar la currícula. Redujeron los temas a dictar para lograr aprendizajes más profundos y quedó establecida en seis materias: las clásicas matemática y lengua, computación donde les enseñan a programar y un taller de aprendizaje para incorporar herramientas de estudio. Además, trabajan en forma multidisciplinaria en Ciencias Sociales (contiene historia y geografía) y Ciencias Naturales (física y biología).

La currícula se orienta a preguntas concretas. Una gran pregunta por proyecto. Un proyecto por trimestre. En Sociales, por ejemplo, indagan: "¿La economía de la casa es un asunto de mujeres o varones?". En Naturales preguntan: "¿Quién es el rey de la selva tucumana?". En Matemática: "¿Cómo detectar mentiras?". En Lengua: "¿Cómo compartir temas curiosos?". En Computación, por ejemplo: "¿Somos todos iguales en Internet?". Preguntas, en su mayoría, sin respuestas definitivas.

Cada trimestre cierra con un trabajo integrador. Los alumnos se acercan a responder la pregunta desde distintos costados. Lo hacen en grupo y potencian las tan mentadas habilidades del siglo XXI: la resolución de problemas, la creatividad, la formulación de hipótesis, la indagación, el uso de soportes digitales, el pensamiento crítico.

La propuesta invita a nuevas formas de evaluar. A dejar de lado el parcial como único componente de la nota final. "Es muy contundente la evidencia de que la repitencia perjudica y no ayuda al estudiante. Entonces tenemos que repensar las instancias de promoción. Se considera todo el trayecto y no solo el resultado final. Y hay un consejo de evaluación interdocente que se propone dejar de lado la fragmentación por materia", detalló Steinberg.

En el planteo formal, el consejo interdocente se reúne dos veces al año. Los profesores de las distintas materias charlan sobre las dificultades y fortalezas de los chicos. El objetivo es obtener un diagnóstico global y ayudar al alumno a mejorar su trayecto escolar. A que no repita, a que no abandone.

En eso juega un papel central uno de los rasgos de PLaNEA: la continuidad de los maestros. La iniciativa pretende desterrar el concepto de profesores "taxis", aquellos que tienen cargos en distintos colegios. Les suman horas institucionales para que pasen más tiempo en las escuelas, para que conozcan más a sus estudiantes. La idea es que tengan hasta tercer año los mismos docentes.

Para ello, aclaran, se necesitan adecuar las normativas y redistribuir los recursos. En las 16 escuelas -el llamado grupo impulsor- los chicos que hoy están en primer año seguirán trabajando con la metodología hasta terminar la secundaria. Lo mismo sucederá con las nuevas camadas que lleguen desde la primaria.

PLaNEA proyecta expandirse en los próximos años. Para 2020, esperan duplicar la presencia que hoy tienen en Tucumán: llegarán a 30 escuelas, 1.000 docentes y 5.000 estudiantes, que dejarán su rol pasivo para empezar a responder preguntas.

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