Los autos electrificados crecen en la Argentina, pero todavía no mueven la aguja del consumo energético del parque automotor. Esa es una de las principales conclusiones del informe que difundió la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara), a través de Siomaa, su área de estudios sectoriales. El dato que resume el escenario explica que aun con una expansión acelerada de híbridos y eléctricos en las ventas de 0 kilómetro, en 2031 el 95,3% del parque seguirá siendo de combustión.
El trabajo pone números a una transición que ya empezó a verse en los concesionarios, pero que todavía avanza a otro ritmo en las calles. Las ventas subieron fuertemente en los primeros 8 meses del año, llegando a un 15,7% del total de patentamientos, y la proyección para el cierre del año ubica una participación de la electromovilidad en torno al 16,2 por ciento. Pero una cosa es el año y otra el parque automotor rodante argentino.
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Las ventas pueden cambiar relativamente rápido, pero el parque circulante tarda mucho más en transformarse
Hoy, circulan por las calles y rutas de todo el país unos 14,5 millones de unidades, de los cuales apenas 0,82% corresponde a vehículos electrificados. Dentro de ese universo, los enchufables —eléctricos puros e híbridos enchufables— llegan a 19.439 unidades. El resto sigue dominado por los motores tradicionales: 74,12% nafta, 24,68% diésel y 0,39% GNC.
El informe y sus cifras
Según la estimación base de Acara, en 2026 se venderán 512.000 vehículos 0 km, un nivel que implicaría una caída de 16% frente a 2025.
El trabajo proyecta una recuperación gradual: 537.600 unidades en 2027, 564.500 en 2028, 592.700 en 2029, 622.300 en 2030 y 653.500 en 2031. En ese recorrido, la participación de los electrificados pasaría de 16,2% a 30% del mercado.
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Ese crecimiento se apoya en una mayor oferta de modelos, mejores condiciones de ingreso para vehículos electrificados y una apertura comercial que puede ampliar la competitividad regional. También deja en claro que el principal límite no está en la demanda potencial, sino en la infraestructura disponible para acompañarla.
Más electrificados, pero un parque que se renueva lento
El informe muestra una paradoja que explica buena parte del fenómeno. Las ventas pueden cambiar relativamente rápido, pero el parque circulante tarda mucho más en transformarse. Por eso, aunque los electrificados ganen participación entre los 0 km, su incidencia sobre el total sigue siendo baja.
La proyección indica que el parque total pasará de 14,7 millones de unidades en 2026 a 17,2 millones en 2031, un alza de 17 por ciento. En ese mismo período, la flota de enchufables crecería de 25.443 unidades a 297.959, es decir, se multiplicaría casi 12 veces. Aun con ese salto, los vehículos enchufables representarían apenas 1,73% del parque total hacia fines de 2031.
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Parte del estudio también estima una salida efectiva de circulación de alrededor de 90.000 vehículos por año, apenas 0,6% del parque, entre bajas registrales, obsolescencia y desguace informal. Con esa velocidad de renovación, la combustión interna sigue pesando mucho más que cualquier suba en los patentamientos.
El consumo de nafta y gasoil seguirá en alza
Uno de los datos más fuertes del relevamiento es que la electrificación no alcanzará, en este horizonte, para reducir el consumo total de combustibles líquidos. Por el contrario, la demanda subiría de 15.000 millones de litros anuales en 2026 a 17.200 millones en 2031, lo que representa un incremento de 14,5%.
En paralelo, el consumo eléctrico vinculado a la movilidad crecería mucho más rápido: pasaría de 28,5 GWh por año a 322,2 GWh, una suba de 11,3 veces. Aun así, el volumen sigue siendo muy acotado en términos del sistema energético general. Según el informe, esos 322 GWh equivaldrían a cerca de 0,2% de la demanda eléctrica nacional.
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El trabajo agrega otro dato relevante: el parque electrificado proyectado para 2031 dejaría de consumir cerca de 410 millones de litros de combustible frente a vehículos equivalentes a nafta. Es un ahorro importante en términos sectoriales, aunque todavía insuficiente para revertir la tendencia general del parque.
Cargar el auto sigue siendo uno de los grandes cuellos de botella
Si hay un punto en el que el informe pone una alarma, es en la red de carga. Argentina cuenta hoy con unos 318 puntos de carga públicos o semipúblicos para una flota de aproximadamente 19.400 enchufables, lo que arroja una relación de 61 vehículos por cargador. El promedio global tomado como referencia es de alrededor de 11 por punto.
Bajo esos parámetros, Argentina necesitaría 29.796 puntos de carga públicos hacia 2031. La brecha, entonces, sería de 29.478 equipos respecto de la red actual. Incluso si se toma el criterio europeo AFIR, que mide necesidad en potencia instalada y no solo en cantidad de cargadores, el faltante sigue siendo amplio.
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Además, la red y la adopción están muy concentradas. CABA reúne más de 7.400 vehículos enchufables, equivalentes a 38,5% del total nacional, mientras que el AMBA y la provincia de Buenos Aires concentran cerca de 70% de la infraestructura pública. La transición avanza, pero por ahora lo hace con un mapa muy desigual y con una certeza de fondo: los electrificados crecen, aunque el parque argentino todavía seguirá, por varios años, atado a la nafta y al diésel.
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